Behçet Alkan,Daniel Gallego
14 Enero 2018•Actualizar: 15 Enero 2018
El camerunés Ebale Mekui, que ha vivido la cruda realidad de la guerra en dos continentes, vive en tranquilidad en la provincia turca de Nevsehir, tras escapar del caos y refugiarse en Turquía.
Mekui, de 43 años, nació en la ciudad de Douala, en Camerún. Tras perder a sus padres durante la guerra civil de su país emigró a Siria y empezó a vivir en su capital, Damasco. Después de llevar tres años en Siria, en 2011 dejó el país tras estallar la guerra civil refugiándose en Turquía donde lleva viviendo siete años en la ciudad de Nevsehir.
Mekui, conocido entre los vecinos por su amor a Turquía, se gana la vida fabricando productos de decoración de madera, escayola y cerámica en el taller que posee en el barrio de Kapucubasi.
Trabaja solo y empieza su jornada laboral temprano por la mañana para tener preparados a tiempo los pedidos que le llegan de la región turística de Capadocia.
El camerunés, que para la gente de su entorno es “uno más de Nevsehir”, tiene una muy buena relación con sus vecinos. En su casa y taller no falta la bandera turca, signo de su amor por Turquía.
Padre de seis hijos llamados Kerim, Idris, Abdullah, Osman y, desde hace tres semanas, de unos gemelos a los que puso los nombres de Yusuf y Recep Tayyip Erdogan, por su admiración hacia el presidente de Turquía.
Mekui, en conversación con el corresponsal de la Agencia Anadolu, cuenta la historia de su vida que se alarga desde África hasta Turquía, pasando por Asia. Cuenta que su sueño es conocer al presidente Erdogan, y que quiere que sus hijos consigan la nacionalidad turca y hagan el servicio militar.
El camerunés relata que vivir bajo la bandera turca le da paz interior, comentando que cuando se enteró que su mujer estaba embarazada decidió llamar al bebé con el nombre del presidente, si aquel era niño.
“En la guerra de Camerún perdí a mi padre y madre. Me fui a Siria. Cuando la guerra estalló en Siria me vine para Turquía. En Turquía vivo bien sin problemas. Los niños van al colegio. Trabajo como carpintero y haciendo productos artesanales. Tengo muy buenos amigos en Turquía. Recé a Alá, si tenía un niño le pondría el nombre de Recep Tayyip Erdogan. Lo tuve y le puse su nombre. Mi petición a Recep Tayyip Erdogan es que se les se concedida la nacionalidad turca a mis hijos y hagan el servicio militar”, dice Mekui, señalando que si Erdogan viniese a Nevsehir le agradaría invitarle a su casa.
“Nunca lo hemos visto como un extranjero, se ha convertido en uno de Nevsehir. Es un muy buen hermano”, dice de Mekui, uno de sus proveedores.