El Parlamento Europeo instó el jueves a las autoridades de Birmania a poner fin a las hostilidades contra los musulmanes rohinyás y pidió al líder de facto Aung San Suu Kyi que condene la violencia.
El PE les pidió a las fuerzas militares y de seguridad de Birmania que pongan fin de inmediato a los asesinatos, el hostigamiento y la violación de los rohinyás, así como la quema de sus hogares.
“El Gobierno de Birmania y en particular la consejera estatal Aung San Suu Kyi deben condenar inequívocamente toda incitación al odio racial o religioso, combatir la discriminación social y las hostilidades contra la minoría rohinyá ", agregó el PE.
Los eurodiputados también se preguntaban si el Premio Sajarov de 1990 concedido a Suu Kyi podría ser revocado por violar los criterios del premio, recordando al galardonado "que este premio se otorga a quienes defienden los derechos humanos, salvaguardan los derechos de las minorías y respetan el derecho internacional".
"El premio se otorga a las personas que han hecho una contribución excepcional a la lucha por los derechos humanos en todo el mundo, llamando la atención sobre las violaciones de derechos humanos, así como apoyar a los galardonados y su causa", según el sitio web del PE.
Federica Mogherini, directora de política exterior de la Unión Europea, dijo a los eurodiputados que la UE está "consciente y preocupada" de los "excesos" perpetrados por los soldados en Birmania y calificó la situación como "completamente inaceptable".
Mogherini dijo que "el liderazgo de Birmania necesita demostrar que la democracia es para todos, más allá de las fronteras étnicas, sociales y religiosas".
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia dijo el jueves que unos 400.000 musulmanes rohinyás habían huido de Birmania desde el 25 de agosto, y alrededor del 60 por ciento de este número estaba conformado por niños.
Los refugiados están huyendo de una nueva operación de seguridad en la que las fuerzas de seguridad, y las turbas budistas, han matado a hombres, mujeres y niños, saquearon hogares e incendiaron aldeas rohinyás.
Según el Gobierno de Bangladés, alrededor de 3.000 rohinyás han muerto en la represión.
Los rohinyá, descritos por la ONU como uno de los pueblos más perseguidos del mundo, han enfrentado temores de ataque debido a que decenas de personas murieron en la violencia comunal en 2012.
El pasado mes de octubre tras los ataques a puestos fronterizos en el distrito de Maungdaw, en Rakhine, las fuerzas de seguridad pusieron en marcha una campaña de cinco meses en la que, según los grupos de rohinyá unas 400 personas murieron.
La ONU documentó violaciones en masa de pandillas, asesinatos, incluyendo a bebés y niños pequeños, golpizas brutales y desapariciones cometidas por personal de seguridad. En un informe, investigadores de la ONU dijeron que tales violaciones pueden haber constituido crímenes contra la humanidad.
news_share_descriptionsubscription_contact
