Michael Hernandez
09 Noviembre 2017•Actualizar: 09 Noviembre 2017
Este miércoles, Estados Unidos hizo más difíciles las condiciones para viajar a Cuba, en medio de unas relaciones estancadas entre los rivales de la Guerra Fría.
Con las nuevas restricciones que tendrán efecto desde el jueves, los estadounidenses tienen prohibido visitar varios negocios en la isla, incluyendo hoteles, tiendas, agencias turísticas y marinas, los cuales, según la administración Trump, están controlados por u operan en nombre de los servicios de seguridad cubanos.
“Hemos reforzado nuestras políticas hacia Cuba para que las fuerzas militares de este país no se beneficien de la actividad económica y para presionar al Gobierno a ofrecer mayor libertad política y económica al pueblo cubano”, dijo el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, en un comunicado.
Las regulaciones especifican que los grupos turísticos deben ser operados por compañías estadounidenses y estar acompañados por un representante de la organización, una moción que retrae las regulaciones más relajadas que se dieron tras la apertura diplomática durante el gobierno del presidente Barack Obama.
No se permitirán los viajes con visas de estudiante; en vez de esto, los viajeros deben usar una compañía estadounidense.
El presidente de EEUU, Donald Trump, prometió en junio subir la presión sobre La Habana, diciendo que su país entregó mucho a cambio del histórico restablecimiento de las relaciones.
Pero mientras su administración implementa nuevas regulaciones, el Departamento del Tesoro dijo que está simplificando y expandiendo excepciones de licencia para algunas exportaciones al sector privado de Cuba, “de manera consistente con la política de la administración de apoyar la libertad empresarial en Cuba”.
Las nuevas regulaciones de viaje fueron criticadas por el senador Patrick Leahy, quien dijo que son “lo que uno esperaría de un gobierno totalitario paranoico, no de una democracia como la nuestra”.
“La hipocresía de los ideólogos de la Casa Blanca es impresionante”, dijo el senador demócrata en un comunicado. “Lejos de promover los derechos humanos en Cuba, estas nuevas regulaciones lastimarán a los empresarios y al resto del pueblo cubano al desincentivar a los ciudadanos estadounidenses de viajar allá”.
Mavis Anderson, defensora senior en el Grupo de Trabajo sobre Latinoamérica, quien se enfocó en intentar ponerle fin al embargo estadounidense sobre Cuba, criticó las nuevas medidas que “continúan poniendo en reversa elementos importantes de la política del expresidente Obama hacia Cuba”.
“Una política que parece retrógrada afecta a los cubanos y a los estadounidenses”, le dijo Anderson a la Agencia Anadolu. “¿Por qué haríamos eso? Va en contra de los intereses de los estadounidenses, los ciudadanos estadounidenses, incluyendo los cubanoamericanos, apoyar políticas que facilitan los viajes y el comercio con Cuba”, añadió.
*Ahmed Fawzi Mostefai contribuyó con la redacción de esta nota.