La Dirección de Asuntos Religiosos de Turquía (Diyanet) filmó un documental en el que se evidencia la lucha de los musulmanes rohinyá y su difícil situación en los campos de refugiados en Bangladés.
La comunidad sufre una fuerte persecución por parte de las autoridades militares de Birmania, lo que causa la migración de más de 700.000 personas hacia los hacinados albergues.
El documental titulado “Stay Alive”, fue filmado por tres miembros de Diyanet, que fueron al distrito de Cox’s Bazar en Bangladés con el propósito de documentar el sufrimiento en el campamento de refugiados y en el hospital que allí opera.
Los rohinyás, descritos por la ONU como el grupo de personas más perseguidas del mundo, se enfrentan a crecientes temores de ser atacados luego de que docenas fueran asesinados, víctimas de la violencia comunitaria en el 2012.
Desde el 25 de agosto de 2017, más de 750.000 rohinyás han cruzado la frontera desde el estado Rakáin, al occidente de Birmania, hacia Bangladés, según la ONU.
Los refugiados se escapan de una nueva operación de seguridad en la cual las Fuerzas Armadas y hordas de budistas han asesinado hombres, mujeres y niños, saqueado hogares y quemado aldeas enteras.
El documental proyecta que “la definición más desesperada de pobreza son los musulmanes rohinyá”.
La frontera entre la vida y la muerte
La pieza audiovisual también incluye grabaciones con drones de refugiados cruzando el río Naf para poder llegar a Bangladés.
El río Naf, de 3 kilómetros de ancho que divide a los dos países, ha sido calificado como “la frontera entre la vida y la muerte”.
Un de las partes más impactantes del documental es el nacimiento de un niño en el campamento. Los doctores que trabajan en el albergue reportaron que cada semana nacen entre 70 y 80 bebés.
Al final, el documental muestra el hospital en el que son tratados los rohinyá que fueron sujetos a los actos violentos por parte del Ejército birmano. Destaca que de los pacientes que estaban siendo tratados y que fueron torturados en Birmania, 47 son niños.
De acuerdo con Médicos sin Fronteras, por lo menos 9.400 rohinyás murieron en el estado de Rakáin desde el 25 de agosto hasta el 24 de septiembre.
En un reporte, publicado en diciembre de 2017, la organización humanitaria dijo que el 71,7 % de esas muertes (o 6.700) fueron violentas, incluyendo las de 730 niños menores de cinco años.
La ONU documentó violaciones masivas, asesinatos, palizas brutales y desapariciones. Representantes de la comunidad rohinyá dijeron que aproximadamente 400 personas han muerto en las operaciones.
Birmania y su líder de facto, Aung San Suu Kyi, ganadora del Premio Nobel de Paz en 1991, han sido blanco de fuertes críticas por no permitir que expertos independientes de derechos humanos y periodistas ingresen al área para investigar las denuncias.
Birmania ha negado las acusaciones en repetidas ocasiones, asegurando que está trabajando junto con el Gobierno de Bangladés para regresar a miles de refugiados que han cruzado la frontera huyendo de la brutal represión militar en Rakáin.
A principios de marzo, Bangladés y Birmania finalizaron un acuerdo sobre los arreglos físicos para la repatriación de los rohinyá y acordó enviar unos 100.000 refugiados a Birmania en la primera fase.
Birmania declaró que, en un principio, los rohinyá serán ubicados en un “campamento temporal” controlado por el Gobierno y luego serán establecidos en una localidad.
*Daniela Mendoza contribuyó con la redacción de esta nota.
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