Mikail Yuksel, un hombre de Konya que viajó 2.500 kilómetros desde su hogar, en el centro de Turquía, hasta la ciudad sueca de Gotemburgo, hace 16 años, pasó de trabajar como lavaplatos a competir en el Parlamento sueco.
Yuksel, de 35 años, llegó a la segunda ciudad más grande de Suecia en el 2001, donde empezó a trabajar en una cocina. El turco emigró del distrito de Kulu, en Konya, luego de graduarse de la secundaria.
Después de trabajar como conductor de taxi, soldador y empleado en un restaurante de pizzas, Yuksel decidió aprender sueco para ser parte de la comunidad local.
Posteriormente, empezó a estudiar en el Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Gotemburgo.
Yuksel es ahora un miembro activo del Partido Centro de Suecia, el cual hace parte del Gobierno de coalición del país, y este domingo fue nominado como candidato parlamentario para las elecciones generales del próximo año.
Cerca del 70 por ciento de los delegados de la asamblea del Partido de Centro en Gotemburgo votaron por Yuksel.
En una entrevista con la Agencia Anadolu, Yuksel dijo que apreciaba el respaldo de los colegas de Gotemburgo. “El gran apoyo que los delegados me han ofrecido me tiene muy contento”.
El Partido del Centro tiene 22 legisladores en el Parlamento sueco de Riksdag, que cuenta con 349 miembros. Sin embargo, solo uno de ellos representa a Gotemburgo.
Yuksel afirmó que él y su equipo esperan trabajar de manera ardua para conseguirle un puesto más a la ciudad.
El candidato dijo que sus prioridades serían la adaptación de los recién llegados a la sociedad sueca y prevenir lo que él llamó "incidentes relacionados con pandillas en los llamados 'ghettos'".
Inmigración
Suecia es un país atractivo para muchos migrantes. Alrededor del 15 por ciento de su población nació en el extranjero y un estimado de 100.000 turcos viven allí.
Una de las razones por la que los inmigrantes prefieren ir a Suecia es que allí se sienten reconocidos. La constitución promueve los derechos de todas las comunidades, tales como el derecho a acceder a la información, organizar propuestas, formar partidos políticos y practicar su religión.
A pesar de la política oficial de inclusión social en el país nórdico, que cuenta con cerca de 10 millones de habitantes, algunos políticos han enfrentado amenazas y ataques de grupos antiinmigrantes.
La semana pasada, el representante del Partido de Izquierda sueco en el pueblo central de Falun, Patrik Liljeglod, dijo que fue atacado con un cuchillo, y aseguró que el asalto tenía una motivación política.
El mismo Yukself recibió una amenaza por correo electrónico a principios de este año, donde le exigían que abandonara el país, luego de la publicación de varios artículos en periódicos suecos sobre los problemas de seguridad pública a las afueras de Gotemburgo.
En el Parlamento, el Partido Demócrata de Suecia Contra la Inmigración, que ha sido acusado en varias ocasiones por temas de racismo, permanece aislado. A pesar de esto, este partido ha aumentado su apoyo electoral desde la primera ruptura del umbral electoral, en 2010.
Yuksel comentó que se enfrentará sin temor a los retos que se le avecinan. "Mi meta es mostrar que los inmigrantes pueden ir al parlamento sueco y pueden pasar de lavar platos a hacer cosas muy útiles para este país”.
* Atila Altuntas contribuyó a este reporte desde Estocolmo.
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