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Aislamiento: ¿una solución para Venezuela?

La poca asistencia de jefes de Estado a la posesión del presidente Nicolás Maduro y el no reconocimiento de su legitimidad como mandatario invitan a pensar sobre si el aislamiento es la forma más efectiva para lograr cambios en el país suramericano.

Santiago Pena Aranza  | 11.01.2019 - Actualızacıón : 12.01.2019
Aislamiento: ¿una solución para Venezuela?

BOGOTÁ, Colombia

Por: Santiago Peña Aranza

¿Qué tan aislada está Venezuela?

Diversos medios de comunicación, a modo de “indicador de aislamiento”, han hecho énfasis en la poca asistencia de mandatarios a la posesión de Nicolás Maduro en su segundo mandato como presidente de Venezuela.

Además, 13 de los 14 miembros del Grupo de Lima, así como Estados Unidos y la Unión Europea han repudiado su nueva investidura para el periodo 2019-2025, mientras que la OEA ya anunció que no reconoce su legitimidad.

Sin embargo, asistieron cinco mandatarios: Miguel Díaz-Canel (Cuba), Daniel Ortega (Nicaragua), Evo Morales (Bolivia), Salvador Sánchez Cerén (El Salvador) y Anatoli Bibílov (Osetia del Sur); hubo delegaciones de importantes potencias como China, Rusia, Turquía e Irán; de países de la región como México, Uruguay, Surinam, Antigua y Barbuda y San Vicente y las Granadinas; y de países como Vietnam, Arabia Saudita, Irak, El Líbano, Catar, Siria, Argelia, Corea del Norte y Nigeria, entre otros.

Además estuvo el secretario general de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Mohammed Sanussi Barkindo, representantes de organismos internacionales como la FAO, Unicef y de organizaciones sociales y partidos políticos como el Partido de los Trabajadores de Brasil.

Por su parte la ONU anunció que seguirá trabajando con el gobierno de Venezuela.

Si bien Venezuela no está totalmente aislada, sí hay un intento por marginarla política y económicamente para forzar un cambio de gobierno que permita el regreso de “mandatarios afines a Washington y al capitalismo neoliberal”, según el chavismo, o “el regreso de la democracia”, según la oposición.

¿Qué ha pasado con otros países que han sido aislados?

En el artículo '¿Cómo lidiar con Venezuela?', del 6 de enero, publicado en el portal Razón Pública, Juan Gabriel Tokatlian, PhD en relaciones internacionales de The Johns Hopkins University, plantea que en lugar de buscar el aislamiento, lo más recomendable es “insistir en el valor de la institucionalización”, para así evitar malentendidos y tensiones que puedan potenciar conflictos.

No en vano Barack Obama y Donald Trump, en sus respectivos mandatos en Estados Unidos, han buscado el diálogo con países históricamente aislados como Cuba y Corea del Norte, respectivamente.

Cuba

Quizá Cuba sea el ejemplo de aislamiento por excelencia en América Latina y, por tanto, pese a importantes diferencias, sería el referente más cercano para imaginar los escenarios de una Venezuela marginada.

La isla, que tiene un bloqueo económico impuesto por Estados Unidos desde hace casi 60 años, no fue socialista desde el principio de la revolución. El mismo Fidel Castro en 1959 rechazaba las acusaciones de “comunismo” e insistía en que era una “campaña falsa”.

Sin embargo la invasión de Bahía de Cochinos, la dinámica de la Guerra Fría, los intentos de asesinato a Fidel Castro y el bloqueo económico llevaron a la isla a hacer parte del bloque socialista liderado por la Unión Soviética como necesidad para la supervivencia de su proyecto político.

A principios de los años noventa colapsa la URSS y entra en crisis el socialismo real como discurso político y económico. Sin embargo la revolución cubana, pese al bloqueo, sobrevive hasta nuestros días con un sistema político estable y con un gobierno que por primera vez no es ejercido por Fidel o Raúl Castro, en lo que parece ser una transición exitosa.

Corea del Norte

Hasta antes de la histórica reunión entre Donald Trump y Kim Jong-un, el 12 de junio de 2018, el país asiático era quizá el más aislado del mundo.

Poco se sabe sobre sus dinámicas internas. De hecho los norcoreanos han convertido su aislamiento en una fortaleza gracias al “juche”, una ideología nacionalista surgida en los años 70 que mezcla una profunda necesidad de aislamiento autosuficiente, producto de la desconfianza hacia los extranjeros, con el marxismo-leninismo y el culto a la personalidad de Kim Il-sung, Kim Jong-il y Kim Jong-un.

La necesidad norcoreana de su programa nuclear surge precisamente de la mencionada desconfianza hacia los extranjeros, que empieza mucho antes de la Guerra de Corea de 1950 (que llevó a la división de la península) y que de hecho viene desde el siglo XVI, pues el territorio históricamente fue objeto de invasiones, especialmente japonesas.

La insistencia en su programa nuclear, que remonta sus ensayos y pruebas a los primeros años del siglo XXI, ha llevado a múltiples sanciones internacionales desde 2008, que pretenden aislarla aún más y asfixiar al régimen generando malestar entre la población. Sin embargo, y aunque es difícil de saber, no parece que vaya a haber un cambio de régimen próximamente.

El único cambio que podría darse dependería de las negociaciones entre el gobierno norteamericano y el norcoreano, que no se sabe si se dieron porque las sanciones ablandaron a Kim Jong-un o porque Trump, que es un negociador nato, desde campaña anunció su intención de dialogar.

Irán

Mientras Trump buscó el diálogo con Corea del Norte, el 8 de mayo de 2018 anunció el retiro de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán y seis potencias mundiales, el cual había sido logrado bajo el gobierno de Obama, y reimpuso las sanciones, generando incertidumbre en el futuro económico de la república islámica.

Pero el presidente norteamericano ha ido más allá. Ha amenazado con sancionar a todos los que mantengan una relación económica con el país del Golfo Pérsico, salvo algunas excepciones, en un intento por aislarlo y presionarlo para lograr un nuevo acuerdo con más exigencias para ese país.

Esta situación ha puesto en aprietos a los países europeos, que dan fe del cumplimiento del tratado por parte de Irán, tienen empresas con intereses en ese país y tienen que protegerlas de las sanciones de EEUU, al tiempo que se mantienen en el pacto nuclear. De hecho, la Comisión Europea ha tenido que destinar ayudas a Irán para contrarrestar las medidas de Estados Unidos y salvar el acuerdo.

Aún es pronto para saber si la máxima presión de Estados Unidos para aislar a Irán le funcionará para conseguir sus objetivos geopolíticos, pero después de casi 60 años de aislamiento de Cuba y 65 de Corea del Norte, se puede decir que la medida del aislamiento y de las sanciones es muy poco efectiva.

En los tres casos ha afectado más a las respectivas poblaciones que a los gobernantes que toman las decisiones, y ha quedado claro que el hambre no es suficiente para presionar cambios de gobierno ni transformaciones políticas.

Es probable que suceda lo mismo con Venezuela.

*Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no reflejan necesariamente la política editorial de la Agencia Anadolu.

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