
El Gobierno de Sri Lanka acaba de salir de un estado de emergencia declarado hace dos semanas tras la violencia en contra de las comunidades musulmanas en el país. Hace un par de décadas, dicha violencia antimusulmana habría sido inconcebible.
Constituyendo casi un 10% de la población total, los musulmanes han hecho parte de la sociedad de Sri Lanka durante siglos. Han participado en negocios, política, educación y actividades humanitarias junto con sus compatriotas de mayoría cingalesa.
Sin embargo, parece ser que los musulmanes se han convertido en el blanco, como un grupo antagónico de muchas personas desde la derrota de los Tigres de Liberación del Eelam Tamil en 2009. La reciente ola de violencia hizo que el Gobierno declarara un estado de emergencia en el país.
¿Por qué ha pasado esto? ¿Qué indica esta violencia? ¿Quién se beneficia de esto? ¿Qué se debería aprender de este conflicto? Examinemos estas preguntas a la luz de los recientes eventos.
Orígenes del conflicto
Sin lugar a dudas, los musulmanes de Sri Lanka son los que más sufren por este conflicto. ¿Pero acaso esto no afecta también a la comunidad cingalesa? Al perder la confianza de un aliado que ha realizado contribuciones significativas a la economía del país desde hace siglos definitivamente afectará a toda la nación. Pero, de nuevo, la pregunta es: ¿Quién se va a beneficiar de esta violencia? Esta incógnita debería llevarnos a examinar cómo ha ocurrido este brote de violencia.
De acuerdo con algunos reportes, un grupo extremista llamado “Bodu Bala Sena” o Fuerza de Poder Budista y otras entidades similares son responsables de estos eventos violentos. Según un investigador del International Crisis Group (ICG), [1] “estos ataques están organizados y bien planeados ... Y hay buenas razones para creer que están diseñados en parte para provocar una respuesta de la comunidad musulmana, lo que justificaría más violencia contra los musulmanes”.
Esta observación tiene sentido porque de repente explica el porqué la comunidad musulmana de Sri Lanka se ha convertido en un objetivo de provocación. Sri Lanka libró una larga guerra contra los separatistas tamiles y durante esta larga guerra, el país fue testigo de cierto tipo de unidad entre la población cingalesa.
Parece ser que después de la derrota de los separatistas tamiles, algunos líderes nacionalistas cingaleses sintieron la necesidad de un nuevo enemigo, para la continuación de esos sentimientos nacionalistas, por la unidad nacional. Entre estos líderes se encuentra el expresidente y actual líder de la oposición, Mahindra Rajapakse, quien parece estar al frente. ¿Pero es sabio de su parte apuntar a la comunidad musulmana para este propósito? ¿Va a funcionar?
Siguiendo la tesis del “choque de civilizaciones”
Puede que Rajapakse haya sido motivado por la teoría política de que uno necesita un enemigo común para simular la unidad colectiva de una comunidad política.
La exitosa aplicación de la teoría del exprofesor de la Universidad de Harvard Samuel P. Huntington, al definir las relaciones internacionales en el periodo que le siguió a la Guerra Fría, pudo haber convencido a Rajapakse de encontrar un nuevo enemigo en Sri Lanka. ¿La aplicación de la tesis “Choque de civilizaciones” ha reducido la violencia en todo el mundo? ¿El papel de la comunidad musulmana en la historia de Sri Lanka ha sido el mismo que el de la comunidad Tamil?
No. Los musulmanes de Sri Lanka nunca han demostrado ninguna tendencia separatista. Por el contrario, han colaborado frecuentemente con los partidos políticos cingaleses en pro de la independencia y el desarrollo nacional.
Incluso ahora tienen representación en la mayoría de los partidos políticos nacionales. ¿Por qué los extremistas cingaleses atacan a los musulmanes como si fueran sus adversarios? Esta pregunta nos lleva a buscar razones específicas para el conflicto.
Acusaciones en contra de los musulmanes
Los musulmanes han sido acusados de ser poco patrióticos, tener nexos con las drogas, reproducirse mucho más rápido que los cingaleses y, por lo tanto, estar preparados para superar en cantidad al cingalés de Sri Lanka en el año 2050.
La comunidad musulmana también ha sido acusada de vender drogas esterilizadas para hacer que las mujeres cingalesas no puedan tener hijos, islamizando a Sri Lanka al importar, vender y exportar productos “halal” en el país y, al hacerlo, llevarían la Ley Shari'ah a Sri Lanka, etcétera ... También hay informes de monjes budistas extremistas que se quejan de los musulmanes que controlan negocios y compran tierras comercialmente valiosas. Sin embargo, no se ha presentado ninguna evidencia que respalde las acusaciones y, por supuesto, algunas de las acusaciones son francamente absurdas.
De cualquier forma, el hecho sigue siendo que dichas acusaciones podrían hacer que algunos musulmanes respondan de la manera en que lo hicieron los tres musulmanes ebrios en un reciente brote de violencia. Esto es exactamente lo que sucedió en el caso de la proposición de la tesis del choque de civilizaciones, donde los musulmanes fueron identificados como adversarios de los intereses de Estados Unidos.
El investigador del ICG previamente citado señaló correctamente que el objetivo de los extremistas cingaleses es provocar una respuesta musulmana para que se pueda instigar más violencia contra los musulmanes.
La tesis del choque de civilizaciones de Huntington, propuesto inmediatamente después de la Guerra Fría, definitivamente ha aumentado la violencia en todo el mundo.
Investigadores señalan que el “servicio de inteligencia de India, conocida como el Ala de la Investigación y Análisis (RAW), pudo haber entrenado y equipado a los Tigres de Liberación del Eelam Tamil (LTTE) hasta mediados de los ochenta” [2] y la mayoría de observadores creen que el grupo no está del todo muerto.
Siempre es posible que diferentes agencias de espionaje utilicen estos terroristas para reclutar personas de diversos orígenes y llevar a cabo actividades subversivas en diversas partes del mundo. Se ha reportado que el LTTE, que ha realizado con éxito ataques suicidas a nivel mundial desde finales de la década de 1980, tiene un contacto cercano con otros grupos terroristas [3]. Por lo tanto, hay una gran posibilidad de que el conflicto se Sri Lanka no solo empeore, sino que se expanda a otras partes del mundo.
Cómo detener la violencia
Sin embargo, también hay algunas cosas positivas. El investigador del ICG señaló que la comunidad musulmana ha sido “admirablemente restringida” hasta ahora y monjes budistas se han manifestado en contra de los ataques antimusulmanes en la capital de Sri Lanka, Colombo [3].
Tanto el ICG como los monjes budistas defensores de la paz que han demostrado su coraje para oponerse a los sentimientos ultranacionalistas deben ser apreciados. Pero el papel de Naciones Unidas en el conflicto debe ser el más elogiado.
El papel loable de la ONU
Unos días después de que el país declarara estado de emergencia, la ONU envió a su subsecretario general de Asuntos Políticos a Sri Lanka, quien categóricamente “condenó el colapso [4] en la ley y el orden y los ataques contra los musulmanes y sus propiedades”.
La disminución de la violencia y el levantamiento del estado de emergencia parece haber sido un resultado directo de la intervención de la ONU en este tema. Informes indican que el Gobierno de Sri Lanka inició investigaciones, pero la determinación del Gobierno para encontrar una solución dependerá de la forma en que se maneje el reporte de investigación.
Si el reporte no se hace público, esto sólo significará que el Gobierno no demuestra seriedad en la resolución del conflicto. Si dichas actividades son promovidas, facilitadas y se les da un seguimiento, ya sabremos lo que aprendimos de la historia.
[1] https://www.aljazeera.com/news/2018/03/sri-lanka-brink-fresh-anti-muslim-violence-180307203031915.html
[2] http://web.stanford.edu/group/mappingmilitants/cgi-bin/groups/view/225
[3] https://www.aljazeera.com/news/2018/03/sri-lanka-buddhist-monks-denounce-anti-muslim-riots-180309192840779.html
[4] https://www.aljazeera.com/news/2018/03/sri-lanka-condemns-anti-muslim-violence-180311194229544.html
*Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no reflejan la política editorial de la Agencia Anadolu.
*Daniela Mendoza contribuyó con la redacción de esta nota.
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