Tarek Cherkaoui
30 Mayo 2018•Actualizar: 31 Mayo 2018
Por el dr. Tarek Cherkaoui*
Es un hecho que la mayoría de ciudadanos alrededor del mundo esperan que las reconocidas organizaciones de noticias occidentales les brinden un reporte objetivo y balanceado de los eventos. Por otro lado, los expertos en medios de comunicación tienden a ser menos confiados, debido, principalmente, al importante proceso de investigación que se ha producido en las últimas décadas, el cual destaca la existencia de una relación simbiótica entre los medios de comunicación occidentales con sus respectivos gobiernos, particularmente en el ámbito de las relaciones internacionales.
Dicha simbiosis es el resultado de varios factores estructurales, económicos e ideológicos, que van desde la propiedad y las rutinas de organización hasta el patriotismo anticuado.
En consecuencia, se ha observado una disminución en las normas y valores periodísticos profesionales en varios casos, como lo fue la cobertura de los principales medios estadounidenses y británicos sobre los acontecimientos posteriores al 11/9 y la guerra dirigida por Estados Unidos contra Irak en 2003. Lamentablemente, la situación en 2018 no es muy diferente, ya que las noticias occidentales sobre las elecciones anticipadas en Turquía tienden a ser sesgadas, sensacionalistas y, a veces, caen en el borde de la difamación.
Por ejemplo, la revista francesa Le Point publicó este 24 de mayo un artículo titulado “Erdogan, el dictador”. Mientras los lectores esperaban saber más acerca de las próximas elecciones, el planteamiento de la historia no solo era irrelevante, sino también completamente engañoso.
Tal vez habría sido más productivo si los editores de la revista, que no son conocidos particularmente por criticar a los muchos dictadores reales en la región del Oriente Medio y norte de África (MENA, por sus siglas en inglés), hicieran su tarea y verificaran los reportes de las organizaciones internacionales, incluyendo la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).
Esta última, que es la responsable de monitorear las elecciones europeas, elogió el marco legal de Turquía en 2015 y su idoneidad para llevar a cabo unas elecciones libres y democráticas. Tal vez Le Point desconocía que la OSCE ha estado monitoreando la integridad electoral en Turquía desde 2002 (incluyendo las elecciones presidenciales) y que despliega importantes equipos de expertos internacionales en todo el país para verificar el cumplimiento de las elecciones con las normas internacionales para comicios democráticos. La OSCE ha emitido cartas de visto bueno a Turquía en este sentido en el pasado.
De manera similar, el Washington Post publicó un análisis el 24 de mayo titulado: “El impulso de Erdogan por el poder crea un nuevo caos”. En este artículo se pueden observar dos puntos clave. El primero tiene por objetivo, una vez más, representar a Erdogan como un dictador, incluso cuando el tema se trata de la organización de unas elecciones libres y democráticas en Turquía. El segundo, tiene que ver con el concepto de “caos”, en donde el autor exagera la reciente volatilidad de la divisa y le atribuye adjetivos negativos al ámbito político y económico de Turquía.
Esto puede ser considerado como un intento de hacer ver al Estado turco como si fuera algún tipo de “Banana Republic” en vez de un país que cuenta con instituciones robustas y un fuerte desempeño económico desde hace 15 años. Más allá de esto, el escritor no se molestó en investigar los ataques contra la lira turca, como lo habría hecho cualquier analista diligente, ni trató de desenmascarar la identidad de los comerciantes internacionales que están detrás de estos actos ni los motivos que han tenido. Es más, al igual que en el artículo anterior, no se evidenció esfuerzo alguno en balancear este punto de vista con citas de otras perspectivas.
Estos son solo algunos ejemplos dentro de una larga lista de artículos sesgados. Algo que preocupa aún más es que las publicaciones como la de Le Point o la del Washington Post no son solo signos de un periodismo descuidado, como algunas personas podrían asumir.
El académico Georges Lakoff, quien ha investigado el campo de la lingüística cognitiva de manera extensa, describió un dispositivo discursivo utilizado por las élites políticas occidentales para demonizar a las fuerzas emergentes y contendientes en la escena internacional.
Lakoff observó específicamente que una metáfora central utilizada para promover la agenda de política exterior de Estados Unidos es la de “nación como persona”, a través de la cual una nación entera se identifica con la personalidad de su líder. Esta metáfora se usa regularmente para canalizar sentimientos negativos hacia el líder en cuestión, con el objetivo no solo de degradarlo y perjudicar su estatus político, sino también de imponer la superioridad sobre la nación como un todo, debilitar la moral de sus ciudadanos, infundir dudas sobre su futuro y el progreso logrado, y posicionar tanto al líder como a la nación como contrarios a los intereses de Occidente.
Este paso se considera como el preludio de dirigir más acciones físicas contra ellos como parte de estrategias más amplias de destrucción de la nación.
Si bien estos son momentos desconcertantes para los consumidores de noticias, la cuestión de si confiar o no en las principales emisoras de noticias occidentales en su cobertura de algunos asuntos internacionales sigue siendo relevante. El uso de dispositivos de imágenes y representaciones subyacentes, complejos para generar impresiones negativas de ciertos líderes y sus naciones, antes de desestabilizarlos solo puede agregar más combustible a este debate.
*El escritor es gerente del Centro de Investigación de TRT World y autor de “Los medios de comunicación en guerra: el choque de las redes árabes y occidentales en Medio Oriente”. Cherkaoui es un experto en el campo de las comunicaciones estratégicas.
*Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no reflejan necesariamente la política editorial de la Agencia Anadolu.
*Daniela Mendoza contribuyó con la redacción de esta nota.