La visita del presidente francés Emmanuel Macron a Ruanda demostró la voluntad de Francia de mantener buenas relaciones bilaterales, dicen analistas y observadores.
El líder francés concluyó este viernes un histórico viaje de dos días al país de África Oriental, donde mantuvo conversaciones bilaterales con su homólogo Paul Kagame, inauguró un centro cultural francés en la capital Kigali y visitó un centro de formación profesional en el norte de Ruanda, el Centro Regional Politécnico Integrado.
También se establecerá un departamento de mecatrónica en el centro de formación a través de una asociación con la Agencia Francesa de Desarrollo.
Para los analistas, aunque Francia es una superpotencia y podría apoyar los intereses de Ruanda de muchas maneras, Ruanda también se ha vuelto importante en el continente africano y en la escena internacional debido a muchas iniciativas en las que Kagame está involucrado.
"Por esta razón, Francia necesita arreglar su relación con un país cuya influencia en el continente y en la escena internacional está creciendo", dijo a la Agencia Anadolu Frederick Golooba-Mutebi, investigador de política y asuntos públicos de Kigali.
Sin embargo, Las relaciones entre los dos países no han sido sencillas pues Ruanda ha acusado durante mucho tiempo a Francia de complicidad en el genocidio de 1994 contra el grupo étnico tutsi.
Durante un cuarto de siglo, hubo tensiones entre Ruanda y Francia, e incluso Kigali rompió sus relaciones con Francia durante un tiempo.
La visita de Macron se produjo después de la publicación de dos informes este año que detallan el papel de Francia en el genocidio.
Un informe del Gobierno de Ruanda publicado en abril detalló que los funcionarios franceses armaron, asesoraron, capacitaron, equiparon y protegieron al Gobierno de Ruanda, sin hacer caso del compromiso del régimen del entonces presidente Juvenal Habyarimana con la deshumanización y, en última instancia, la destrucción y muerte de los tutsis en Ruanda.
En marzo, una comisión francesa nombrada por Macron dijo que Francia estaba "ciega" frente al genocidio y minimizó el papel del país como cómplice de la operación genocida.
Para muchos ruandeses, la visita de Macron marcó un nuevo comienzo.
A las pocas horas de llegar a Ruanda, Macron se dirigió al Memorial del Genocidio de Kigali, el lugar de descanso final de más de 250.000 víctimas del genocidio, donde "reconoció la responsabilidad de Francia" en el genocidio.
Los ruandeses escucharon atentamente cuando Macron pronunció su discurso televisado en el centro conmemorativo.
A pesar del pronunciamiento, el presidente francés no se disculpó y eso era algo que muchos en Ruanda querían que sucediera.
El jefe de las asociaciones generales de sobrevivientes del genocidio en Ruanda, Egide Nkuranga, expresó su decepción porque Macron no había "presentado una disculpa clara en nombre del Gobierno francés".
En una rueda de prensa conjunta, Kagame restó importancia al tema y dijo que las palabras de Macron eran "algo más valioso que una disculpa porque eran la verdad".
Francia y Ruanda se van a relacionar mucho mejor, en beneficio de los pueblos de manera económica, política y cultural, aseguró Kagame.
Alloys Mutabingwa, un abogado de Ruanda, cree que la visita de Macron tendrá un impacto positivo en los esfuerzos por reparar los lazos.
Macron, según el abogado, se basó en lo que intentó hacer el expresidente francés Nicolas Sarkozy, quien comenzó a ver lo que no funcionó bien en ese momento y que llevó a que las relaciones entre los dos países siguieran deteriorándose.
Cuando Sarkozy visitó Ruanda en 2010, admitió haber cometido "errores graves" y una "forma de ceguera" por parte de Francia durante el genocidio.
Mutabingwa hizo hincapié en la necesidad de contar con instrumentos de cooperación jurídicamente vinculantes, que actúen como salvaguardas contra las relaciones que en el futuro podrían ser perjudicadas por otras personas.
Macron anunció el nombramiento de un nuevo embajador en Ruanda para cimentar las relaciones bilaterales después de una brecha de seis años, y prometió que Francia intensificará los esfuerzos para llevar ante la justicia a los fugitivos del genocidio de Ruanda en su país.
Zeno Mutimura, un ex diplomático ruandés, describió la visita de Macron como un buen paso, con el optimismo de que la relación va en la dirección correcta basada en intereses políticos mutuos.
Antes de su viaje, Macron tuiteó que tenía la "profunda convicción de escribir juntos una nueva página" en las relaciones con Ruanda y África.
Estando ya en Kigali, mencionó que el compromiso de Francia también involucrará la inversión regional y el financiamiento de las economías africanas, mientras que en Sudáfrica el viernes Macron dijo que Francia ayudaría a África a impulsar la producción de la vacuna contra la COVID-19.
Anteriormente reconoció la instigación de Francia de un sistema que facilitó la tortura durante la guerra de liberación de Argelia de Francia y se comprometió a devolver el arte saqueado por las fuerzas coloniales de Benin y Senegal.
En comparación con sus predecesores, Macron no teme admitir los errores pasados de Francia, que provienen de una generación diferente, afirmó Golooba-Mutebi.
“Macron es de una generación diferente de franceses. La generación de europeos que habría visto África como un lugar para dominar, como un lugar para explotar, está desapareciendo. Así que están recibiendo jóvenes europeos con diferentes puntos de vista, que realmente piensan que las actividades (coloniales) de los europeos en África son algo que se debe reparar”, explicó el investigador.
"Los nuevos políticos liberales europeos seguramente serán de la opinión de que se debe hacer algo para corregir los errores históricos y creo que de ahí viene Macron".
Golooba-Mutebi también subrayó que Francia tiene que encontrar formas de seguir siendo relevante en África porque hay una rebelión creciente contra la forma en que se relacionó con África, en sus antiguas colonias.
El investigador cree que Kagame es muy popular en África occidental, y se considera a Ruanda como un ejemplo que las antiguas colonias francesas desearían seguir.
"Esa influencia sobre los Estados de África Occidental, donde Francia mantiene una posición fuerte pero inestable, obliga a Francia a querer estar en buenos términos con Ruanda, sin lo cual podría poner en peligro el dominio de Francia allí", aseguró Golooba-Mutebi.
*Daniela Mendoza contribuyó con la redacción de esta nota.
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