Todos los ojos están puestos en la Conferencia de Berlín de este domingo, donde los actores regionales e internacionales están dispuestos a discutir el conflicto de Libia que se ha estado intensificando desde el derrocamiento y posterior asesinato en 2011 del líder del país, Muammar Gadafi.
Tras la muerte del líder libio surgieron dos rivalidades por el poder: uno al este del país liderado por el comandante rebelde Jalifa Haftar, apoyado principalmente por Egipto y los Emiratos Árabes Unidos, y el Gobierno del Acuerdo Nacional (GNA) con sede en Trípoli, que goza de reconocimiento internacional y la ONU.
Ante el continuo derramamiento de sangre y el fracaso de diálogos de paz previos, Alemania organizará una importante cumbre de paz sobre Libia que buscará un compromiso más fuerte de los actores regionales para un alto el fuego en el país y allanar el camino para una solución política duradera.
Ante este panorama, Nebahat Tanriverdi Yasar, experta del Centro de Estudios del Oriente Medio (ORSAM, por sus siglas en inglés) con sede en Ankara, dijo a la Agencia Anadolu que el proceso político que continuará en Berlín, centrado en la paz, inició en 2015 con la firma del acuerdo Skhirat.
Nombrado así en honor a la ciudad marroquí donde se firmó, Skhirat, el acuerdo fue patrocinado por la ONU en un intento por encontrar una solución política. En base a él nació el Gobierno de Acuerdo Nacional en Libia (GNA) y se lo consideró la única autoridad ejecutiva en el país.
Sin embargo, Yasir señaló que el acuerdo no aportó una solución permanente a la crisis, ya que se centró en objetivos "inalcanzables" mientras ignoraba los problemas centrales que azotaban el país.
"Estos problemas no resueltos en Libia más tarde dieron lugar a la polarización en torno a dos potencias locales y la participación de actores internacionales", dijo, y agregó que estos actores buscaron beneficiarse de crisis libia.
La experta subrayó que las organizaciones internacionales como la UE y la ONU solo reaccionaron a la afluencia migratoria a Europa y su seguridad, y dijo que este tipo de política condujo a la profundización del conflicto en Libia, que finalmente se convirtió en una crisis internacional.
Yasar señaló que poderes regionales como los Emiratos Árabes Unidos y Egipto, así como actores internacionales como Francia y Rusia se convirtieron en parte del conflicto y los esfuerzos para encontrar una solución política se dejaron de lado.
La experta argumentó que la participación de diferentes países no proporciona ninguna opción de solución constructiva e inclusiva, pues estos actúan de acuerdo con sus propios intereses."Por esta razón, el éxito de la Conferencia de Berlín será posible a condición de que este apoyo extranjero está bloqueado o equilibrado", agregó Yasar.
Diálogos en Moscú
Tras un llamado conjunto de los presidentes de Turquía y Rusia, las partes en conflicto libio anunciaron un alto el fuego y se reunieron en Moscú el pasado 12 de enero.
Sin embargo, el comandante rebelde libio Jalifa Haftar, enemigo del GNA, abandonó Moscú sin llegar a un acuerdo de alto el fuego permanente.
"A la luz del hecho de que Haftar rechazó el acuerdo (en Moscú) y las condiciones que propuso, se entiende que Jalifa Haftar todavía ve la guerra como un instrumento para alcanzar sus objetivos", enfatizó Yasar.
La académica resaltó que Haftar ha tratado de obtener legitimidad internacional desde 2014 pero ha fracasado en sus esfuerzos por hacerse cargo del liderazgo de Libia, sin embargo sí logró ser reconocido como uno de los actores destacados en la crisis.
"Además, trató de ser financieramente independiente de Trípoli vendiendo repetidamente petróleo que capturó de las instalaciones petroleras en las regiones orientales. Sin embargo, sus intentos terminaron en fracaso", agregó.
Según Yasar, las fallas de Haftar en el frente diplomático lo alentaron a ser más activo militarmente, y estaba reafirmando este reclamo a través de sus acciones después de las conversaciones de Moscú, pues continúa suministrando recursos a sus militares antes de la Conferencia de Berlín.
Repercusiones de la participación de Turquía
El 27 de noviembre de 2019 Ankara y Trípoli alcanzaron dos memorandos de entendimiento (MdE), uno sobre cooperación militar y el otro sobre fronteras marítimas de países del Mediterráneo Oriental.
El 3 de enero el Parlamento turco ratificó una moción autorizando al gobierno a desplegar tropas en Libia en un intento por proteger al gobierno reconocido por la ONU y evitar pérdidas de civiles en medio de enfrentamientos.
Yasar dijo que la ratificación del despliegue de tropas por parte del Parlamento turco fue un avance significativo y gracias a ello la crisis libia volvió a incorporarse a la agenda internacional.
"En un intento por no perder influencia en la crisis, las partes que esperaban el final de la ofensiva de Trípoli se vieron obligadas a tomar medidas", dijo, y agregó que esto ocurrió después de que Turquía tomó la iniciativa.
La experta expresó que el objetivo inicial de Turquía en Libia era encontrar un terreno político común y esta era una política que se podía observar en las declaraciones de altos políticos turcos sobre Libia.
"Sin embargo, vemos que Turquía está decidida a seguir una política más dura, si las fuerzas de Haftar continúan las operaciones en Trípoli y se esfuerzan por eliminar al GNA de la ecuación política", agregó.
*Juan Felipe Vélez Rojas contribuyó con la redacción de esta nota.