El ministro de Defensa de Turquía, Hulusi Akar, y el enviado especial de Estados Unidos para Siria, James Jeffrey, hablaron acerca de la situación en la ciudad de Manbij, al norte de Siria, y la situación al este del río Éufrates, según un comunicado del Ministerio turco el jueves.
Durante su reunión en la sede de la OTAN en Bruselas, Akar y Jeffrey también discutieron los acontecimientos más recientes en Siria, cita el comunicado.
Akar le dijo a Jeffrey que Turquía esperaba que Estados Unidos mantuviera sus promesas con respecto a Manbij.
El año pasado, Ankara y Washington llegaron a un acuerdo que estipulaba el retiro de los terroristas del grupo YPG/PKK de la ciudad, para poder mantener la estabilidad de la región de la parte norte de la provincia de Alepo, en Siria.
Akar reiteró la propuesta de Turquía sobre la formación de una zona segura en el este del río Éufrates, agrega el comunicado.
El ministro turco subrayó previamente que una zona segura en esta área tiene que estar libre de terroristas del YPG/PKK y que la seguridad de la región debe ser asegurada por Turquía.
El YPG es la rama siria del PKK, un grupo reconocido como terrorista por Turquía, los EEUU y la UE, que en su campaña terrorista de 30 años ha cobrado la vida de alrededor de 40.000 personas, incluidos mujeres y niños.
Estados Unidos ha afirmado que el YPG/PKK es un "aliado" en la lucha contra Daesh, a pesar de las objeciones de Turquía de que un grupo terrorista no puede ser usado para luchar contra otro. Ankara ha mostrado repetidamente evidencia de que el YPG no es diferente del PKK.
Akar habló con la Agencia Anadolu después de la reunión y dijo que la seguridad del programa de jets de combate F-35 es de gran importancia tanto para Turquía, como para los EEUU.
"Los esfuerzos para privar a Turquía del avión de combate F-35 pondrían en peligro la defensa y la disuasión de la OTAN", subrayó Akar.
Agregó que Turquía ha cumplido todas sus responsabilidades como miembro del programa F-35.
El proyecto F-35 es un "tratado comercial" y como tal Turquía defenderá todos sus derechos, agregó.
Turquía se unió al programa F-35 Joint Strike Fighter en 2002 y ha invertido más de USD 1.25 mil millones. El país también fabrica varias partes de aviones para las variantes del F-35.
Akar subrayó que Turquía espera una relación con Estados Unidos basada en el respeto mutuo y la amistad, y asume que los dos países pueden avanzar en un "camino constructivo" en este tema.
También reiteró el llamado de Turquía a la formación de un grupo de trabajo con la participación de la OTAN con respecto a la compra de misiles rusos S-400 por parte de Turquía, a fin de discutir las preocupaciones de Estados Unidos en el tema.
Las tensiones entre EEUU y Turquía se han intensificado en los últimos meses debido a la compra de los sistemas rusos de defensa aérea S-400 por parte de este último. Washington dijo que esto pondría en peligro el papel de Turquía en el programa de aviones de combate F-35 y podría generarle sanciones.
Luego de esfuerzos prolongados sin éxito para comprar un sistema de defensa aérea de los Estados Unidos, Ankara decidió en 2017 comprar los S-400 rusos.
Los funcionarios de Estados Unidos instaron a Turquía a comprar misiles Patriot estadounidenses, argumentando que el sistema ruso sería incompatible con los sistemas de la OTAN y expondría a los F-35 a un posible subterfugio ruso.
Sin embargo, Turquía hizo hincapié en que el S-400 no se integraría en los sistemas de la OTAN y no supondría una amenaza para la alianza.
Turquía instó recientemente a la formación de una comisión para aclarar cualquier problema técnico, pero los Estados Unidos no han respondido a esta propuesta.
*Aicha Sandoval contribuyó con la redacción de esta nota.
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