Michael Hernandez
01 Agosto 2017•Actualizar: 02 Agosto 2017
El director de comunicaciones del presidente Donald Trump, Anthony Scaramucci, renunció después de solo diez días en el puesto.
En medio de las continuas controversias de la Casa Blanca, Trump aseguró el lunes por la mañana que “no hay caos” en la sede ejecutiva.
Poco después de asumir el puesto, Scaramucci encabezó titulares en una entrevista muy cargada en la revista The New Yorker, en la que apuntó a los altos mandos de la Casa Blanca, incluyendo al ex-jefe de gabinete Reince Priebus, que fue sustituido el viernes pasado posiblemente por petición de Scaramucci.
La vocera de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, dijo que Trump veía los comentarios de Scaramucci “inapropiados para una persona en esa posición”.
El sucesor de Priebus, John Kelly, pidió la renuncia de Scaramucci a raíz de un choque con el ex–jefe de comunicaciones por el flujo de comandos adecuado en la Casa Blanca, donde según el New York Times, Scaramucci tomaba la iniciativa de reportar directamente al presidente en vez del jefe de gabinete. Scaramucci hizo énfasis público en que él informaba ¨directamente¨ al presidente cuando Priebus era jefe de gabinete.
El lunes fue el primer día de Kelly en el puesto y Sanders dijo que él “tiene completa autoridad para llevar a cabo los negocios en la medida en que él vea conveniente”. Según la declaración de Huckabee-Sanders, “el señor Scaramucci sintió que era mejor darle al jefe de gabinete John Kelly un estado limpio y la habilidad de conformar su propio equipo”.
En la actualidad, Scaramucci no tiene rol alguno en la administración, informó la Casa Blanca.
Su contratación inicialmente llevó a disturbios significativos en la Casa Blanca con el vocero Sean Spicer, quien ofreció su renuncia a Trump alegando la supuesta falta de aptitud del gerente de fondos para dirigir el alcance público de la Casa Blanca.
Antes de la renuncia de Scaramucci, el exdirector Spicer, quien se supone va a permanecer en la Casa Blanca hasta finales de agosto, salió de su oficina a la sala de prensa y preguntó: “¿Es una fiesta sorpresa?”, según Los Angeles Times.