27 de febrero de 2018•Actualizar: 27 de febrero de 2018
La Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén fue cerrada en un gesto de protesta contra la Municipalidad de Jerusalén, como respuesta al plan que pretende recaudar impuestos de los bienes raíces pertenecientes a la iglesia.
Los patriarcas de las iglesias de Jerusalén anunciaron durante una rueda de prensa que los directivos tomaron la decisión de cerrar la Iglesia del Santo Sepulcro como respuesta a la municipalidad de Jerusalén.
El Patriarca de Jerusalén, Theophilos III, le dijo a un corresponsal de la Agencia Anadolu que vincular las iglesias al recaudo de impuestos es una violación de las obligaciones y acuerdos internacionales relacionados con la Iglesia y aseguró que estos pasos son un esfuerzo para debilitar la presencia cristiana en Jerusalén.
En caso de que la medida sea ratificada en el Knesset (Comité Legislativo de Israel), se establece que la propiedad de las iglesias será confiscada. "Nos recuerda leyes similares contra los judíos en la edad oscura de Europa", dijo Theophilos III.
Edip Yevat Yudeh al-Hussein, de familia musulmana y guardia de las llaves de la Iglesia del Santo Sepulcro, que se han conservado durante siglos, dijo que el que las iglesias tuvieran que pagar impuestos al Gobierno israelí violaría el statu quo actual, que habían aceptado todos los países desde 1952.
Hussein señaló que el plan de impuestos a las iglesias del municipio de Jerusalén es una contradicción al discurso previo de Israel, que había asegurado que no cambiaría el estado actual, por lo que instó a las autoridades israelíes a renunciar a este plan de inmediato.
El arzobispo Atallah Hanna, de la Iglesia Ortodoxa Griega Sebastia, expresó su oposición hacia el plan de las autoridades de Israel respecto a las presiones sobre las iglesias y las instituciones cristianas.
"El trabajo de las autoridades israelíes para atar las iglesias es puramente político, y es un elemento de presión utilizado por Israel en su plan para limpiar Jerusalén de sus instituciones cristianas", aseguró Hanna.
Hanna añadió que “las escuelas y hospitales cristianos en Jerusalén sirven a todo el pueblo palestino”, y que las iglesias no han estado sujetas a tal aplicación durante cientos de años.
También hizo hincapié en que las iglesias no se someterán a las presiones de Israel y que aumentarán sus protestas si Israel no retrocede.
La municipalidad de Jerusalén, ligada a Israel, anunció que tenía la intención de imponer impuestos a la iglesia y a las propiedades que les pertenecen.
El municipio declaró que vincularía la propiedad de 882 iglesias como contribuyentes, que eliminaría el "estado exento de impuestos" durante años y que se apoderaría de las propiedades que no paguen impuestos.
Entre 10.000 y 12.000, de los 300.000 habitantes palestinos en la ciudad, son árabes cristianos.