Addis Getachew Tadesse
14 de julio de 2018•Actualizar: 15 de julio de 2018
El presidente de Eritrea, Issaias Afeworki, llegó a Etiopía este sábado para realizar una visita al presidente etíope Mulatu Teshome, el primer encuentro de este tipo en dos décadas, como resultado de una acelerada distensión diplomática entre los dos países.
Afeworki y su delegación de alto nivel recibieron una cálida bienvenida, con grandes multitudes en las calles que lo esperaban desde el aeropuerto hasta el palacio nacional.
El primer ministro etíope Abiy Ahmed también los recibió.
Durante la visita de dos días, Afeworki y su delegación se reunirán con el presidente de Etiopía, Mulatu Teshome, y otros altos funcionarios. Afeworki también cortará la cinta para reabrir la Embajada de Eritrea en la capital, Adís Abeba.
La delegación de Eritrea tiene programado además visitar el Parque Industrial Hawassa, ubicado a 270 kilómetros al sur de la capital, y el domingo asistirá a un festival de música de famosos cantantes etíopes.
La visita histórica se produce después de un período de 20 años durante el cual los dos países del Cuerno de África adoptaron una actitud ni de guerra ni de paz entre ellos.
Eritrea se separó de Etiopía en 1993 y en el proceso le quitó su acceso al mar. Entre 1998 y 2000, los países lucharon en una sangrienta guerra en la que murieron entre 70.000 y 80.000 personas de ambos lados.
Un acuerdo mediado por el presidente de Argelia puso fin a la guerra de dos años, y una comisión internacional le dio la ciudad de Badme, un punto muy importante en la guerra, a Eritrea, pero también le hizo pagar cientos de millones de dólares en compensación por los enormes envíos etíopes que fueron confiscados en el puerto de Assab.
La reciente distención diplomática fue posible después del ascenso al poder en Etiopía de Ahmed, el líder más joven de África, quien ha tomado numerosas medidas de reformas internas y también adoptado una actitud amistosa hacia Eritrea.
El domingo pasado, Ahmed lideró una delegación de alto nivel a Eritrea en una visita de dos días que finalmente dio como resultado el final formal de la guerra entre los dos países, junto a acuerdos para volver a abrir las embajadas, además de permitir que Etiopía pueda usar el puerto de Assab con tarifas más económicas y reanudar los servicios de telefonía y transporte aéreo.
“Sólo la política nos ha separado”
Getachew Tadesse y Alem Kassa son dos de los muchos etíopes que guardan un profundo amor por Eritrea. Hace unos 53 años, se casaron en Assab, donde ambos solían trabajar.
Los etíopes y los eritreos “están inseparablemente atados; es solo la política la que ha separado a los dos pueblos durante las últimas dos décadas”, dijo Tadesse, quien sirvió en la entonces Armada de Etiopía y luego trabajó en la aduana de Assab.
“Di a luz a la mayoría de mis siete hijos allí en Assab. Los eritreos son buenas personas. La mayoría de nuestros amigos son eritreos. Me duele el corazón haber estado separados. Ahora espero encontrarme con la mayoría de ellos otra vez, si Dios quiere”, expresó Kassa.
Según Tadesse, era solo cuestión de tiempo antes de que los pueblos de los dos países se reunieran.
“Pero independientemente de dos pueblos que viven bajo una bandera o dos, son hermanos y hermanas que comparten el mismo destino, la misma cultura, las mismas religiones y el mismo temperamento”.
*Daniela Mendoza contribuyó con la redacción de esta nota.