Sergio Felipe Garcia Hernandez
08 Octubre 2019•Actualizar: 09 Octubre 2019
La movilización de organizaciones indígenas que desde el pasado sábado recorre diversas carreteras de Ecuador llegó este lunes en la noche a Quito.
Los integrantes de los pueblos ancestrales convocaron las marchas para exigir la derogación de un reciente decreto firmado por el presidente Lenín Moreno que eliminó unos subsidios a los combustibles.
La mayoría de los indígenas han llegado caminando a Quito, aunque algunos han ingresado a la ciudad en carros. La calle por la que han entrado a la capital del país es la avenida Maldonado, al sur de la capital ecuatoriana.
La avenida se encontraba bloqueada por vehículos militares por lo que los indígenas que llegaron en automóviles se bajaron de sus carros y continuaron su marcha a pie sin enfrentarse con la fuerza pública, según informó el diario local El Comercio.
Algunos indígenas recibieron bombas lacrimógenas lanzadas por uniformados en un punto conocido como Santa Rosa en la ruta que conecta a la población de Tambillo con la capital ecuatoriana.
Durante el enfrentamiento unos manifestantes tomaron el control de un vehículo militar y se ocasionó un incendio en su interior.
Minutos antes de la llegada de los indígenas a Quito, las Fuerzas Armadas ordenaron el desalojo de la Presidencia, ubicada en el Palacio de Carondolet en el centro de Quito, donde se encontraban trabajadores del Ejecutivo y periodistas que aguardaban una rueda de prensa de Lenín Moreno, que fue cancelada.
El Secretario de Estado Adjunto Interino de EEUU para Asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Kozak, expresó su rechazo a los actos violentos que se han registrado en Ecuador en los últimos días.
“EEUU está monitoreando detenidamente los últimos acontecimientos en Ecuador. Rechazamos la violencia como forma de descontento político”, indicó Kozak.
El funcionario añadió que “el diálogo y el respeto al estado de derecho” son valores democráticos fundamentales en medio de las revueltas contra la decisión de Moreno que calificó como “difíciles” pero necesarias “para crear la base de un crecimiento económico sostenible”.