John Cassim
02 Septiembre 2017•Actualizar: 03 Septiembre 2017
El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, desmintió este viernes que su diputado se había intoxicado, señalando que a causa de su enfermedad era un misterio.
Mugabe hizo su declaración durante un mitin en Gweru, un lugar donde el vicepresidente Emmerson Mnangagwa es muy popular.
“De acuerdo al Dr. Kristensky (su doctor), la enfermedad del vicepresidente sigue siendo un misterio, pues no fue una intoxicación”, Mugabe le dijo a sus simpatizantes.
Según Mugabe, el doctor pasó por su residencia oficial hace tres días para desmentir la supuesto intoxicación, pues se acusaba a la familia presidencial de ser los responsables de la enfermedad del vicepresidente.
Horas antes del mitin en Gweru, Mnangagwa emitió un comunicado desmintiendo que había consumido productos lácteos de una granja de Mugabe antes de enfermarse.
“El rumor de que yo había comido helado de esa granja es falso y una calumnia, está siendo propagado por gente inescrupulosa que busca crear una división entre la familia presidencial y yo”.
Tras enfermarse el pasado 12 de agosto, Mnangagwa fue llevado a un hospital en Gweru y más tarde en Sudáfrica.
Los señalamientos de envenenamiento suscitaron pánico y divisiones en el gobierno.
El ministro de información, Christopher Mushowe emitió un comunicado culpando el deterioro de salud del vicepresidente en comida dañada.
Mientras tanto, el asesor de Mnangagwa, Energy Mutodi, se enfrenta a cargos criminales tras señalar en redes sociales al ministro de defensa, Sydney Sekeramayi o al ministro de salud, David Parirenyatwa como posibles envenenadores.
“Estaban juntos en un helicóptero en camino al Estadio Pelandaba y comieron uvas y samosas traídas por Sydney Sekeramayi”, dijo Mutodi.
Mugabe dijo que todo el peso de la ley debe caerle a la gente que acusa a Sekeramayi y Parirenyatwa.