Michael Hernandez
17 Enero 2019•Actualizar: 18 Enero 2019
La administración de Trump desea expandir las capacidades espaciales y la tecnología láser de alta energía para combatir aún más las amenazas de misiles, según una revisión publicada este jueves por el Departamento de Defensa.
Implementada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el Pentágono, la Revisión de Defensa de Misiles busca la investigación y el desarrollo de sensores e interceptores espaciales, y el desarrollo de capacidades anti-intercontinentales de misiles balísticos (ICBM) en plataformas móviles como el avión de combate F-35.
Este estudio es el primero de su tipo, desde que se llevó a cabo con el ex presidente Barack Obama en 2010. No significa necesariamente que Estados Unidos desarrollará las tecnologías, pero es una referencia para los tipos de proyectos que el Pentágono está tratando de emprender.
“Nos aseguraremos de que los misiles enemigos no tengan ningún santuario en la tierra o arriba en los cielos”, declaró Trump, prometiendo “estar siempre a la vanguardia de todo”.
El estudio del Pentágono iba a ser publicado originalmente el año pasado, pero tuvo retrasos.
De acuerdo con la revisión, el estudio “está basado con el reconocimiento de que el entorno de amenazas es notablemente más peligroso que en años pasados y exige un esfuerzo concertado de Estados Unidos para mejorar las capacidades existentes para la defensa de misiles tanto nacional como regional”.
“Este esfuerzo incluye un programa de investigación de ciencia y tecnología vigoroso, en adición a la exploración de conceptos innovadores y tecnología avanzadas que tengan el potencial de brindar defensas estadounidenses más rentables contra las amenazas de misiles en expansión”.
La revisión señala que dichas amenazas provienen principalmente de cuatro países: China, Irán, Corea del Norte y Rusia. Al igual que amenazas que puedan surgir de otros países. Trump no nombró específicamente ninguna de las naciones en su discurso.
El estudio examina en particular los beneficios de atacar los misiles que llegan mientras están en su “fase de impulso”, que se beneficiaría con interceptores espaciales y sensores que detectarían más rápidamente los lanzamientos.
*Daniela Mendoza contribuyó con la redacción de esta nota.