Por: Ali Maskan
Mientras la Unión Europea (UE) logró resolver su crisis de ampliación dentro de su propia dinámica interna, con el proceso del Brexit se enfrentó por primera vez con un problema crítico en cuanto al manejo de una iniciativa de reducción y a la sostenibilidad de la unión. En este artículo, se analizarán las razones que llevaron a Reino Unido al brexit y la adaptación de dos importantes países de la UE al nuevo proceso.
Reino Unido
Reino Unido entró en el proceso de democratización antes que los países de la Europa continental. Esta situación llevó al país a tener un estatus de “sensatez” que hizo necesaria su intervención en la resolución de todos los principales problemas que enfrentaba Europa. Se puede decir que el ser un Estado insular independiente del continente contribuye de manera importante a esta posición.
En las relaciones internacionales de hoy, en las que no es deseable que las grandes potencias utilicen elementos de intervención militar y tales medidas son llevadas a cabo a través de los países de la región, los juegos mentales basados en el poder económico internacional revelaron exactamente el sistema que quería Reino Unido.
Hoy en día, la Mancomunidad de Naciones, que cuenta con una enorme economía, con 2.400 millones de habitantes en 54 países, desarrolla políticas bajo el liderazgo de Inglaterra en nombre del desarrollo, la paz y la democracia.
Reino Unido se adaptará al nuevo período con tranquilidad, tal como se esperaba. Por esta razón, el país se abstiene de realizar intervenciones demasiado concretas con respecto a los acontecimientos y las regiones importantes dentro de la agenda internacional.
En línea con su nueva misión de lucha por el desarrollo, la paz y la democracia en el sistema internacional, Reino Unido utilizará métodos que darán prioridad a la resolución de problemas mediante la diplomacia, no la guerra. De hecho, podrá lograr en conversaciones a la “hora del té” los grandes logros que se consiguen a través de los conflictos y las guerras. Además, probablemente elija a sus interlocutores, personas o Estados, de acuerdo con su pasividad y capacidad de sentarse a la mesa.
Alemania
Alemania, el motor económico e industrial de la UE sabe, gracias a las lecciones aprendidas de la historia, que la única garantía de su existencia y supervivencia es una Europa estable. Es consciente de que sus responsabilidades dentro de la UE han aumentado con el brexit, ya que ahora tendrá no solo gran responsabilidad en la economía de la unión, sino también en sus delicadas relaciones diplomáticas.
Se sabe que Reino Unido no dejará a Alemania solo en la mesa de la diplomática durante y después de este período de transición, pero Berlín aprenderá a manejar sola las luchas internas de la unión.
En un período en el que Alemania se enfrenta a EEUU en los Balcanes y Europa del Este, la actitud del Reino Unido será muy importante para Berlín. Alemania ha comenzado a sentir una obvia presión estadounidense en las políticas regionales. La retirada de EEUU de algunos de sus soldados en Alemania y el despliegue de algunos de ellos en Polonia obligará a Berlín a gastar en defensa y la debilitará estratégicamente.
Como resultado, Alemania enfrentará intensos problemas económicos y diplomáticos durante el periodo del brexit. Preferirá protegerse tanto como sea posible de los conflictos dentro de la unión o en sus fronteras y necesitará el apoyo de Reino Unido, aunque este guarde silencio.
Francia
Francia, un Estado aristocrático construido en base al campesinado, no pudo completar con éxito el proceso de transformación iniciado con la revolución de 1789 y por ello se convirtió en el eslabón más débil de los tres grandes de la UE.
Uno de los mayores dilemas de Francia es que no tiene una misión importante dentro de la UE debido a su economía basada en la agricultura. Cuando se trata de la redistribución de los deberes que conlleva el proceso del brexit, la impaciencia de Francia, que tiene la oportunidad de reposicionarse en la UE, se ve claramente en sus iniciativas políticas. El presidente francés, Emmanuel Macron, no quiere perder esta oportunidad que llega una vez cada cien años y cree que este es un comportamiento que debe aceptarse como normal.
Si bien hay opiniones que hablan de los esfuerzos de Francia por volver a sus antiguos días coloniales, no parece posible llevar a cabo estos planes debido a la estructura económica y política francesa actual.
Macron, quien trata de desarrollar una nueva estrategia de seguridad y defensa exterior para la UE con su audacia diplomática, no tiene suficiente poder político y económico para hacerlo, y no llevará a Francia más allá de ser un provocador de problemas artificiales.
Turquía
Por su parte, es probable que Turquía se encuentre a Reino Unido en las negociaciones para la solución de los conflictos regionales. El tiempo dirá si recurrirá a la diplomacia para usar la “llave inglesa” con los países con los que tiene conflictos. Alemania tendrá una posición más cercana a Turquía, por lo menos por ahora. No se debe olvidar que con Ankara puede establecer una cooperación regional contra los equilibrios internacionales, especialmente en las políticas de los Balcanes y Europa del Este.
Francia, en cambio, es un país que puede dar a cada país el dinamismo que necesita en la política nacional e internacional. En este sentido, Macron debe ser considerado como una persona que mantiene viva la política exterior turca, pero no debe tomarse demasiado en serio.
Como resultado, en el futuro hablaremos de una UE flexible que se esfuerza por preservar su existencia y su statu quo. Ocuparán su lugar en la diplomacia internacional Reino Unido, como un país que contribuye a la paz internacional astutamente en el balance EEUU-UE-Rusia-China; Alemania, como un país que trata de manejar la carga que tiene encima, y Francia, como una nación que quiere robarse el papel.
Parece que los británicos seguirán rezando por la salud de la reina, los alemanes buscando un nuevo Bismarck y los franceses anhelando "el Napoleón moderno”.
*Ali Maskan, autor de los libros "De la piratería al islam político: cambio social en Argelia" y "Rumeli: Nostalgia para los que se quedan, patria para los que se van (los turcos macedonios)", trabaja en los campos del colonialismo y África, y sobre los Balcanes.
*Aicha Sandoval Alaguna contribuyó con la redacción de esta nota.