Alejandro Melgoza Rocha
15 Febrero 2018•Actualizar: 16 Febrero 2018
El asesinato de cinco policías, el pasado 30 de mayo, pasó desapercibido en México, donde en 2017 se registró el año más letal en la historia del país con 25.339 homicidios dolosos.
La ola de homicidios se incrementó en los últimos cinco años y ahora el país norteamericano es uno de los siete países más peligrosos de América Latina.
La tasa de homicidios dolosos, según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, es de 20,51 por cada 100.000 habitantes.
De acuerdo con la misma entidad pública, en el lustro del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto se han registrado 96.421 casos.
Para Erubiel Tirado, maestro especializado en temas de seguridad, hay “un empeoramiento en la violencia y la inseguridad”.
“Se debió a un proceso de simbiosis en donde los hechos delictivos de la criminalidad ordinaria están vinculados con la delincuencia organizada y el narcotráfico”, agrega Tirado, coordinador del Programa de Seguridad, Democracia y Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana.
El experto también afirma que con la Ley de Seguridad Interior, decretada en diciembre del 2017, la situación empeorará, pues el contenido de esta prevé el involucramiento de las Fuerzas Armadas en asuntos de la justicia civil.
Con el objetivo de que esa Ley no sea avalada por la Suprema Corte, se han desatado protestas e impugnaciones de gobernadores, alcaldías, comisiones de derechos humanos y organizaciones no gubernamentales.
Edna Jaime, directora de la organización México Evalúa, puntualiza que “en México contamos muertos pero ya no mueve, ya no causa sentimientos”. Por esa razón, a través de la campaña #MXSinHomicidios quieren promover conciencia y un paquete de políticas públicas para disminuir las estadísticas un 50% en un lapso de una década.
En la campaña participan los países de América Latina más violentos. Según el Instituto Igarapé, el 34% de los homicidios en el mundo los concentran Brasil, Colombia, El Salvador, Guatemala, Honduras, Venezuela y México.
“Necesitamos tener respuestas más integrales”, dice Jaime.
Antecedente de violencia criminal
La faceta violenta en México inició años atrás con la guerra contra el narcotráfico declarada por el expresidente Felipe Calderón, en cuya administración se registraron 103.537 muertos de manera violenta. Es decir, la administración de Peña Nieto está a punto de rebasarlo.
Desde aquella época en la que los militares asumieron actividades de seguridad pública, las escenas de violencia son frecuentes: videos de ejecuciones, balaceras, torturas y cadáveres colgando en puentes vehiculares.
Ciudades apaciguadas ahora son escenarios de enfrentamientos entre cárteles de la droga.
Por ejemplo, La Paz, Baja California Sur, un destino turístico a nivel mundial, pasó de 28 homicidios en 2007 a 560 en 2017. El aumento fue de 2000%.
Edna Jaime considera que la violencia debe ser un tema fundamental en las agendas de los candidatos a la presidencia de México.
La elección se llevará a cabo en julio de este año y el combate a la inseguridad es la demanda número uno de los mexicanos, según establecen las casas encuestadoras.
Sin embargo, en esta primera fase preelectoral se han presentado “ideas muy preliminares”.
Una de las propuestas más polémicas es la del precandidato de la izquierda del partido Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), Andrés Manuel López Obrador, sobre un proceso de “amnistía” con las organizaciones criminales.
“Me parece increíble que después de 12 años de vivir en un tono de violencia creciente, no haya ninguno preparado con una propuesta. Siento que apenas van a ponerse a pensar en el tema. Esperemos que una vez que inicien las campañas tengan una mejor oferta”, concluye la experta.