Gözde Bayar
11 Octubre 2019•Actualizar: 11 Octubre 2019
La nueva operación transfronteriza de Turquía en el norte de Siria debe ser apoyada, siempre y cuando el país tenga como objetivo facilitar el regreso seguro de los casi 4 millones de refugiados sirios que alberga, aseguró el jefe de gabinete del primer ministro húngaro, Gergely Gulyas.
Gulyas dijo que Hungría reevaluó su veto de una declaración de la Unión Europea, aceptada por todos los demás países miembros, que condenó la intervención militar de Turquía en el norte de Siria y decidió apoyarla.
El jefe de gabinete señaló que aunque Hungría se niega a aceptar la guerra como una forma de resolver los problemas entre países, si Turquía quiere facilitar el regreso de los refugiados sirios que está hospedando en sus país, la iniciativa para lanzar esta operación debe ser apoyada por la comunidad internacional.
De igual manera, el ministro de Asuntos Exteriores de Hungría, Peter Szijjarto, afirmó que la UE debería tener un diálogo con Turquía para evitar que haya nueva ola de migrantes que quiera llegar a Europa.
Actualmente, Turquía alberga a unos 3,6 millones de refugiados sirios, más que cualquier otro país en el mundo, y ha gastado unos USD 40 mil millones en su manutención, según cifras oficiales del Gobierno turco.
Turquía lanzó la Operación Fuente de Paz, al noroeste del río Éufrates, para asegurar sus fronteras frente a ataques de grupos terroristas presentes en el área y garantizar el retorno seguro de los refugiados y la integridad territorial de Siria.
El país euroasiático asegura que el grupo terrorista PKK y su rama YPG/PYD, constituyen la mayor amenaza para el futuro de Siria, pues ponen en peligro la integridad territorial y la estructura unitaria del país. Turquía ha sido enfática y ha señalado como inaceptable que países como Estados Unidos apoyen otros grupos terroristas argumentando de que estos atacan a Daesh.
El PKK es una organización terrorista, catalogada así por Turquía, Estados Unidos y la Unión Europea, que por más de 30 años ha llevado a cabo una campaña contra el gobierno turco y ha sido responsable de la muerte de unas 40.000 personas, incluidos mujeres y niños.
Turquía comparte una frontera de 911 kilómetros con Siria y ha denunciado durante mucho tiempo la amenaza de un "corredor terrorista" al oriente del río Éufrates.
El plan de esta operación militar consiste en reasentar a dos millones de sirios en una «zona segura» que tiene 30 kilómetros de ancho y se ubicará en la frontera entre Siria y Turquía, desde el Éufrates hasta la frontera iraquí, incluyendo a la ciudad de Manbij, ubicada a 30 kilómetros al occidente de dicho río.
Sin embargo, la presencia en esta franja de grupos terroristas como el PKK y el YPG/PYD pone en riesgo la existencia de esta zona que permitiría a los refugiados sirios volver a su país.
Desde 2016, Turquía llevó a cabo dos operaciones militares, Escudo del Éufrates y Rama de Olivo, que liberaron de terroristas un área de 4.000 kilómetros cuadrados al norte de Siria. Ambas operaciones se realizaron de acuerdo a las normas del derecho internacional. En específico, el derecho de un Estado a la autodefensa, consagrado en las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU 1624 (2005), 2170 (2014) y 2178 (2014) y en el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas.
Durante la Operación Escudo del Éufrates, las fuerzas turcas neutralizaron a 3.060 miembros del grupo terrorista Daesh. Varias ciudades turcas han sido víctimas de los atentados suicidas y ataques armados de esa organización que han dejado más de 300 muertos en los últimos años.
*Traducido por José Ricardo Báez G.