Roy Ramos
15 de agosto de 2017•Actualizar: 16 de agosto de 2017
El gobierno de Filipinas duplicó su presupuesto para el 2018, que ahora será de $156 millones de pesos filipinos (USD 8,75 millones) para un programa que pretende combatir la hambruna y la desnutrición de 7.000 niños en la región de Bangsamoro.
Después de la orden del presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, de atender las necesidades nutricionales de los niños de la Región Autónoma de Mindanao Musulmán (ARMM) en octubre, el Departamento de Bienestar Social y Desarrollo incrementó el presupuesto del programa Umpungan sa Nutrisyon (Bangun) de Bangsamoro.
En el lanzamiento del programa Bagnun, en octubre, Duterte dijo: “Quiero que cese la incidencia de hambruna. Por favor hagan algo con respecto a ARMM. Siento lástima por los niños. Busquemos medios equitativos para la alimentación de los niños”.
La directora del Departamento de Bienestar Social y Desarrollo, Maris Abenojar, quiere “responder a los niños de Moro, que, durante un largo periodo, no se incluyeron en el programa regular de alimentación del gobierno”, informó la agencia de noticias filipina Rappler.
Abenojar explicó que los niños de Moro, que asisten a escuelas Madrasa, no tienen acceso a los programas de alimentación implementados en las guarderías.
El programa, que comenzará en agosto, alimentará a más de 6.800 niños, entre los dos y los cinco años, de las provincias de Sulu y Maguindanao, con una comida caliente diaria por 120 días.
Con el incremento en el presupuesto para el 2018, el programa suministrará dos comidas calientes diarias a 7.000 niños.
El programa busca reducir los índices de desnutrición en Bangsamoro, una región azotada por la guerra.
Según la Autoridad Estadística de Filipinas, el índice de pobreza en ARMM fue de 59%, mientras que el índice nacional en el primer periodo del 2015 fue de un 23%.