Addis Getachew Tadesse
02 Octubre 2017•Actualizar: 02 Octubre 2017
Este domingo y por segundo año consecutivo, un festival etíope se convirtió en una masiva protesta antigubernamental.
Más de un millón de personas se reunieron en Horra Harsede, lugar en el que se celebra la festividad Irreecha, en la ciudad central de Bishoftu, ubicada a 50 kilómetros al sur de la capital, Adís Abeba.
La Irreecha es una celebración de agradecimiento, celebrada por los Oromo, el grupo étnico más grande de Etiopía.
El espíritu de la celebración se volcó y se convirtió en una manifestación cuando la multitud se apropió de la tarima reservada para la población mayor y empezó a corear consignas antigubernamentales.
El año pasado, más de 50 personas murieron en una estampida causada por gas lacrimógeno y balas disparadas por las fuerzas de seguridad para dispersar a los protestantes antigubernamentales en medio de la celebración. El incidente generó la imposición de una ley marcial que duró diez meses.
La semana pasada, el gobierno prohibió la presencia de las Fuerzas Armadas en el lugar de la celebración.
“El acuerdo de mantener al Ejército y la policía armada a raya dio sus frutos en esta ocasión porque previno las confrontaciones y posibles actos de violencia”, le dijo a la Agencia Anadolu Lulu Alemu, Jefe Adjunto de la Oficina de Comunicaciones de Oromia.
El pueblo de Oromo empezó a protestar hace dos años en oposición a una ley actualmente anulada para ampliar la capital, Adís Abeba, norma que la gente percibía resultaría en desalojos forzosos de agricultores y expropiación de tierras.
Los pueblos de Oromo y Amhara, los dos grupos étnicos más grandes de Etiopía, han estado demandando libertades políticas y económicas.
Magarsa Dabi, un manifestante de 33 años, le dijo a la Agencia Anadolu que protestó en contra de las políticas “divisivas y opresivas” del régimen.
“Se dice que las demandas populares por una libertad política y económica, al igual que la justicia social, no han sido atendidas”, lamentó el manifestante.