Bayram Altuğ
10 Mayo 2018•Actualizar: 10 Mayo 2018
El científico australiano de 104 años, David Goodall, murió en una clínica en Basilea, Suiza, donde solicitó que le fuera aplicada la eutanasia, según él, porque "los niveles de vida estaban empeorando".
Goodall fue asistido por un médico en Suiza porque la eutanasia está prohibida en Australia, sin embargo, el científico no tenía ninguna enfermedad mortal.
Antes de morir, Goodall -quien usó la eutanasia debido a una pérdida de la vista y al empeoramiento de su calidad de vida- pidió como cena el clásico plato inglés de pescado y papas, y como postre eligió una torta.
Para morir, los médicos le aplicaron una dosis de Nembutal, un medicamento para dormir.
Su último deseo antes de morir era escuchar el “Himno de la Alegría” de la Novena Sinfonía de Beethoven y su última frase fue "¿Qué estamos esperando?".
Sus nietos no lo dejaron solo
En una rueda de prensa realizada el miércoles, Goodall respondió tranquilo a las preguntas de los periodistas a pesar de su estado de salud. Sus nietos provenientes de EEUU y Francia lo acompañaron durante su muerte.
Nacido en Londres en 1914, David Goodall emigró a Australia para enseñar en la Universidad de Melbourne en 1948.
El científico tuvo cuatro hijos y tres nietos en tres matrimonios.
La semana pasada, Goodall había comprado un boleto aéreo desde Australia a Suiza donde le aplicarían la eutanasia. Tuvo la oportunidad de visitar por última vez a sus familiares en Burdeos, Francia.
El científico de 104 años, quien realizó durante más de 70 años de investigaciones en el campo de la ecología, criticó al gobierno australiano por no permitirle el uso de la eutanasia.
*Carolina Zúñiga contribuyó a la redacción de esta nota.