Adam Moro
06 Septiembre 2018•Actualizar: 07 Septiembre 2018
El número de manifestantes asesinados en la provincia de Basora, al sur de Irak, se elevó a siete en las últimas 48 horas después de que otro manifestante sucumbiera a sus heridas este miércoles por la noche.
El martes, seis iraquíes fueron asesinados durante una manifestación en la ciudad de Basora (capital de la provincia homónima) para protestar por las altas tasas de desempleo, la mala calidad de los servicios públicos y la corrupción.
En declaraciones para la Agencia Anadolu, una fuente del hospital general de Basora, que prefirió hablar en calidad de anónimo, reportó la muerte de un séptimo manifestante tras haber recibido un disparo el miércoles por la noche.
Por medio de un comunicado, Mahdi al-Tamimi, miembro de un comité parlamentario de derechos humanos, confirmó la muerte del manifestante.
El miércoles por la noche se organizaron violentos enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y manifestantes a las afueras del cuartel provincial de Basora. En un punto, los manifestantes prendieron fuego al edificio.
De acuerdo con un comunicado emitido este jueves por el comité de derechos humanos, un total de 24 iraquíes han sido asesinados en Basora desde que iniciaron las protestas este 9 de julio.
El comité acusó a las fuerzas de seguridad de ejercer una “fuerza excesiva” en contra de los manifestantes desarmados, dejando al menos 93 heridos.
Según el comité, en ese mismo periodo, al menos 18 miembros del personal de seguridad también han sido heridos.
Entre tanto, los funcionarios del gobierno acusaron a los “saboteadores” de incitar la violencia, mientras que los manifestantes acusan a las fuerzas de seguridad de recurrir a una fuerza mortal para dispersar las protestas pacíficas.
Este miércoles, el comandante del Ejército, Jamil al-Shammari, culpó a “hombres armados no identificados” por las muertes de los manifestantes.
Poco después de eso, la coalición Sairoon de Irak, liderada por el clérigo chiita Muqtada al-Sadr, solicitó la destitución de los altos mandos militares de Basora, a quienes culpó por las recientes muertes.
“El Gobierno, tanto federal como local, está encargado de proteger las vidas y evitar el uso de fuerza excesiva”, aseveró uno de los líderes de la coalición Sairoon, Hassan al-Akouli, durante una rueda de prensa en Bagdad.
El jueves por la tarde, las autoridades locales declararon un toque de queda indefinido con la esperanza de contener las tensiones crecientes en la ciudad.
En un comunicado, el Comando de Operaciones de Basora del Ejército del país, informaron que el toque de queda que aplicaría en toda la provincia empezaría a las 03:00 p.m., hora local, y tendría una vigencia indefinida.
El comunicado le hizo un llamado a los ciudadanos a “cooperar completamente con los servicios de seguridad con miras a salvaguardar las vidas y la propiedad”.
Desde principios de julio, las provincias centrales y del sur del país de mayoría chiíta, especialmente en Basora, han sido sacudidas por protestas populares, las cuales en un momento se llegaron a propagar hasta la capital.
Los manifestantes exigen una mejora en los servicios públicos, más oportunidades de trabajo y que se ponga fin a la corrupción que se percibe al interior del Gobierno.
Mientras tanto, las negociaciones de la conformación del próximo gobierno del país siguen su curso tras las controversiales elecciones del 12 de mayo, cuyos resultados fueron disputados durante varios meses.
*Daniela Mendoza contribuyó con la redacción de esta nota.