Susana Noguera
15 Octubre 2017•Actualizar: 17 Octubre 2017
El Papa Francisco realizó este domingo 15 de octubre la ceremonia en la que fueron declarados santos de la Iglesia católica Cristóbal, Antonio y Juan, conocidos como los “niños mártires de Tlaxcala”, y a los beatos André de Soveral, Ambrósio Francisco Ferro y Mateus Moreira, junto con otros 27 compañeros, martirizados en 1645 en Río Grande do Norte, Brasil.
La celebración se realizó en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano.
“Como los santos, mostremos la alegría y la belleza del Evangelio con el testimonio de nuestra vida”, trinó el líder de la Iglesia católica.
Cristóbal, es considerado uno de los primeros mártires del América. Nació en Atlihuetzia (Tlaxcala) entre 1514 y 1515 y era el hijo predilecto y heredero del cacique Acxotecatl. Asistió a la escuela de los misioneros franciscanos.
Cuenta la Iglesia que el muchacho comenzó a romper los ídolos paganos de su padre y este lo molió a golpes y luego lo empujó a una hoguera. Aunque su madre lo salvó, murió unos días después. Todo ocurrió en 1527, cuando tenía unos 13 años.
Algo similar pasó con Antonio y Juan nacidos entre 1516 y 1517 en Tizatlán (Tlaxcala). Los estudiantes de la escuela franciscana fueron atacados en Cuauhtinchán, Puebla, por algunos lugareños mientras recogían los ídolos de barro.
Fueron golpeados con palos hasta que murieron y sus cuerpos fueron arrojados cerca de Tecalco. Lugo fueron recuperados y trasladados a Tepeaca, donde recibieron cristiana sepultura.
Los ahora santos de Brasil estaban realizando una misa en la capilla en Río Grande del Norte, al nordeste del país, cuando fueron asesinados por indígenas y soldados holandeses calvinistas.