Canberk Yuksel
01 Septiembre 2017•Actualizar: 01 Septiembre 2017
La embajadora de Estados Unidos ante la ONU instó el jueves al gobierno de Birmania a ejercer la moderación después de conocerse los reportes de muertes civiles masivas entre la población musulmana rohinyá en el estado de Rakhine.
“EEUU apoya el uso de la democracia para los birmanos y condena los ataques de grupos militantes en el estado de Rakhine”, dijo Nikki Haley en un comunicado.
“Sin embargo, mientras las fuerzas birmanas actúan para prevenir más violencia, tiene la responsabilidad de adherirse a la ley internacional, que incluye abstenerse de atacar a los civiles inocentes, a los trabajadores de asistencia y asegurar la ayuda para todos los que la necesiten”, añadió Haley.
El comunicado viene después de que el Consejo de Seguridad de la ONU sostuviera algunas charlas sobre este hecho el miércoles.
La violencia comenzó en Rakhine el pasado 25 de agosto cuando las fuerzas de seguridad lanzaron una operación en contra de la comunidad musulmana rohinyá.
Esto desencadenó una nueva ola de refugiados hacia el país vecino, Bangladés, que alberga 400.000 rohinyá y ha sellado su frontera a los refugiados.
En la región también se ha elevado la tensión entre budistas y musulmanes desde 2012.
Una campaña de seguridad lanzada en octubre de 2016 en Maungdaw, donde los rohinyá constituyen la mayoría, condujo a un informe de la ONU sobre violaciones de derechos humanos por parte de las fuerzas de seguridad, que indicaba crímenes contra la humanidad.
El reporte de la ONU documentó violaciones en masas, asesinatos –incluyendo de bebés y niños pequeños–, golpizas brutales y desapariciones. Los representantes rohinyás han dicho que aproximadamente 400 víctimas fueron asesinadas durante la represión.