Ahmed Yussef
24 Agosto 2017•Actualizar: 24 Agosto 2017
Catar anunció este miércoles su decisión de enviar un embajador de regreso a Irán, tras 20 meses de haberlo retirado debido a una disputa diplomática entre Teherán y Riad.
En un comunicado publicado en su página oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Catar dijo que el embajador “regresaría a Irán para hacerse cargo de sus responsabilidades diplomáticas”.
“El Estado de Catar ha expresado su esperanza de fortalecer sus relaciones bilaterales con la República Islámica de Irán en todos los campos”, se lee en la declaración.
En enero del año pasado, Doha retiró a su embajador en Teherán como protesta por el asalto a dos misiones diplomáticas saudíes, en las ciudades iraníes de Teherán y Mashhad, por parte de manifestantes iraníes.
Los manifestantes atacaron las misiones diplomáticas, impulsados por la decisión de Riad de ejecutar a un destacado clérigo chiita, Nimr Baqir al-Nimr, por presuntos delitos relacionados con el terrorismo.
La decisión de Catar, un tradicional aliado de Arabia Saudita, de enviar a su embajador de regreso a Teherán se da luego de dos meses y medio de una crisis política que enfrenta la ciudad de Doha contra un bloqueo de cuatro naciones árabes, liderado por Arabia Saudita.
A principios de junio, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Bahréin cortaron colectivamente sus lazos diplomáticos con Catar, acusándolo de apoyar, incitar y financiar el terrorismo en la región.
Los cuatro estados también impusieron un amplio bloqueo sobre Catar y exigieron una lista de requerimientos, incluyendo cerrar el medio de comunicación Al Jazeera. De no cumplir con estas demandas, los estados dijeron que impondrían sanciones adicionales.
Hasta ahora, Doha se ha negado a cumplir con las demandas, argumentando que el intento de aislarla representa una violación tanto del derecho internacional como de su soberanía nacional.
Catar, que niega de manera contundente las acusaciones de terrorismo, es un aliado clave de Estados Unidos en el golfo y es el hogar de una de las bases militares más grandes de EEUU en Oriente Medio.