Agnes Szucs
19 Mayo 2020•Actualizar: 19 Mayo 2020
Bélgica entró el lunes en la segunda fase de reapertura de la economía después del bloqueo del coronavirus.
Los niños han regresado a las escuelas, los peluqueros y las esteticistas han reabierto sus negocios y los museos, zoológicos y bibliotecas dieron la bienvenida a los visitantes por primera vez desde que el Gobierno federal impuso restricciones estrictas a la vida pública el 18 de marzo.
Sin embargo, es obligatorio seguir las reglas de distanciamiento social para evitar una segunda ola de la pandemia.
El número de estudiantes será limitado en las aulas, por lo que los niños solo pueden ir a la escuela en los turnos de la mañana o la tarde, y exclusivamente en ciertos días de la semana.
Los clientes están obligados a reservar una cita para los servicios que requieren un contacto cercano. Las entradas para museos o zoológicos deben comprarse con anticipación.
Los puestos en los mercados al aire libre están limitados a 50.
Bodas y funerales solo se pueden celebrar en presencia de un máximo de 30 invitados.
Hace una semana, la gente pasó varias horas haciendo cola frente a las tiendas que reabrieron después de 50 días.
Los restaurantes y bares solo pueden volver al servicio normal el 8 de junio, pero la apertura debe ser confirmado por el Gobierno. Todavía no está claro cuándo el público puede asistir a eventos culturales o clubes deportivos.
"Los números son extremadamente buenos y dan luz verde", dijo el lunes el portavoz federal de COVID-19, Yves Van Laethem.
El día anterior, 28 personas perdieron la vida por el coronavirus y 43 pacientes fueron trasladados al hospital. Este es el número más bajo desde el brote.
Durante la semana pasada, la situación parece haberse estabilizado con hospitalizaciones y muertes de menos de 100 personas cada una.
A nivel nacional, más de 55.559 personas han sido infectadas por el virus y 9.080 víctimas perdieron la vida por COVID-19. Este es uno de los números más altos a nivel mundial por cada millón de habitantes y se debe a una polémica medida tomada por la primera ministra Sophie Wilmès, donde todos los casos sospechosos de coronavirus fallecidos en residencias o domicilios privados pasan a engrosar la estadística aunque no se hayan realizado el test.
El sábado pasado, el personal del hospital Saint Peter en Bruselas recibió de espaldas a la primera ministra en una protesta por la fatiga y el agotamiento debido a las largas horas de trabajo durante el brote del virus, así como a los bajos salarios y los recortes presupuestarios.
Además, el Gobierno aprobó una legislación "controvertida" que aumenta la carga de los trabajadores de la salud y permite el reclutamiento de trabajadores médicamente no calificados para puestos de enfermería.
*Maria Paula Triviño contribuyó con la redacción de esta nota.