14 de agosto de 2017•Actualizar: 15 de agosto de 2017
Luego de cinco días de conflagración, en la tarde del pasado domingo las autoridades lograron controlar un incendio forestal en la serranía de Sama, en Bolivia.
El incendio cobró la vida de tres personas, afectó a cerca de 3.000 familias y arrasó con más de 10.000 hectáreas de bosque.
El fuego empezó el pasado miércoles y se extendió hasta el fin de semana. Las autoridades detuvieron a un sospechoso de haberlo provocado.
El viceministro de Defensa Civil de Bolivia, Óscar Cabrera, anunció que iniciarán los trabajos para rehabilitar las zonas afectadas con la dotación de forraje, semillas y agua.
“Estamos haciendo el trabajo de evaluación para determinar daño ambiental y el efecto en el ámbito agrícola y pecuario”, explicó Oliva este lunes en una entrevista con el canal boliviano Cadena A.
Más de 10.000 brigadistas, cuatro helicópteros y un avión Hércules trabajaron en las tareas de emergencia. Argentina envió personal para apoyar las jornadas.
La serranía de Sama, en el noroeste de Bolivia, es parte de un área protegida con empinadas pendientes y lagunas altoandinas.
La región es de gran importancia para especies en conservación como el cóndor, el puma y el venado andino. También tiene relictos de bosques nativos.
Cabrera informó que los ministerios de Desarrollo Rural, Medio Ambiente, Salud y Defensa participarán en la rehabilitación de la zona, junto con los subgobiernos de Tarija.