Fatih Erel
04 de octubre de 2017•Actualizar: 05 de octubre de 2017
Expertos en derechos humanos de la ONU hicieron un llamado a las autoridades de Birmania este miércoles para detener la violencia en contra de los musulmanes rohinyá, que aseguraron, pueden constituirse como “crímenes en contra de la humanidad”.
“Estamos especialmente preocupados por el destino de los niños y las mujeres rohinyá sometidos a serias violaciones de sus derechos humanos, incluyendo asesinatos, violaciones y desplazamiento forzado”, anunció el Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación en contra de la Mujer (CEDAW en inglés) y el Comité para los derechos de los Niños (DRD en inglés) en un comunicado conjunto.
“Esas violaciones pueden constituir crímenes contra la humanidad y nos preocupa profundamente que el Estado no haya podido poner fin a estas atroces violaciones de los derechos humanos cometidas a instancias de las fuerzas militares y de otras fuerzas de seguridad y en el cual las mujeres y los niños, llevan la peor parte", agregó el comunicado.
El comité pidió a las autoridades de Birmania detener inmediatamente la violencia en contra de los musulmanes rohinyá e investigar los crímenes “adecuadamente y de manera efectiva”.
También pidieron a las autoridades birmanas asegurar un retorno “expedito y duradero” de los rohinyás desplazados que deseen vivir en Birmania, y permitir el acceso a agencias de ayuda humanitaria.
Desde el 25 de agosto, más de 507,000 rohinyás han cruzado la frontera desde el estado Rakaín, al occidente del país, hacia Bangladés, según la ONU. Los refugiados se escapan de una nueva operación de seguridad en la cual las fuerzas armadas y hordas civiles han asesinado hombres, mujeres y niños, saqueado hogares y quemado aldeas enteras. Según Bangladés, cerca de 3,000 rohinyás han muerto en las operaciones.
Turquía ha estado a la cabeza en la provisión de ayuda a los refugiados rohinyás, y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, habló de la situación que atraviesa la minoría étnica en la ONU.
Los rohinyá, descritos por la ONU como el grupo de personas más perseguidas del mundo, se enfrentan a crecientes temores de ser atacados después de que docenas fueran asesinados, víctimas de violencia comunitaria en el 2012.
Una operación llevada a cabo en octubre pasado en Mangdaw, donde los rohinyá comprometen la mayoría de la población, llevo a la redacción de un reporte sobre violación de derechos humanos por parte de las fuerzas de seguridad birmanas en la ONU que indicó la existencia de crímenes en contra de la humanidad.
La ONU documentó violaciones masivas, asesinatos, palizas brutales y desapariciones. Representantes de la comunidad rohinyá dijeron que aproximadamente 400 personas han muerto en las operaciones.