Amnistía Internacional de Indonesia dijo este sábado que el Ejército de Birmania ha instalado minas mortales en su frontera con Bangladés para evitar que los refugiados rohinyás regresen al país.
“La revelación del uso de minas mortales por parte del Ejército de Birmania en la frontera de Rakáin y Bangladés confirma las alegaciones iniciales que indican que ha habido serios abusos de los derechos humanos en Birmania”, dijo el grupo de derechos humanos en un comunicado.
Los hallazgos tienen como base una investigación dirigida por un grupo de respuesta de crisis de Amnistía Internacional, que actualmente está recolectando evidencia relacionada con la violación de derechos humanos en la frontera de Birmania con Bangladés.
Los rohinyás, descritos por la ONU como la minoría más perseguida del mundo, han enfrentado mayores temores de ataques desde que docenas de personas fueron asesinadas en una violencia comunal en el 2012.
La violencia comenzó en el estado de Rakáin hace dos semanas cuando las fuerzas de seguridad lanzaron una operación contra los rohinyás.
Bangladés, que ya ha albergado cerca de 400.000 refugiados rohinyás, ha enfrentado una gran afluencia de refugiados desde que las fuerzas de seguridad lanzaron el operativo.
De acuerdo con la ONU, 270.000 rohinyás han buscado refugio en Bangladés desde hace una semana.
Las minas son prohibidas internacionalmente
Tirana Hassan, directora del grupo de respuesta de crisis de Amnistía Internacional, dijo que las minas fueron instaladas cerca de Taung Pyo Wal, una región también conocida como Tumbro, en la frontera con Rakáin y Bangladés.
“Las autoridades en Birmania deben parar inmediatamente las prácticas de odio contra aquellos que escaparon de esta persecución”, dijo Hassan.
“Birmania debería también proveer acceso completo a las organizaciones humanitarias, incluyendo un equipo de desminado en Rakáin”, añadió.
Hassan recordó que las minas antipersona han sido prohibidas internacionalmente.
Sin embargo, el Ejército de Birmania es una de las pocas fuerzas armadas en el mundo, incluyendo Corea del Norte y Siria, que todavía usa minas como una estrategia de guerra.
Kalma, una joven de 20 años, le dijo a Amnistía Internacional que su suegra perdió la vida por la explosión de una mina.
“Mi suegra regresó a nuestro pueblo (desde el campo de refugiados) para ir por agua para tomar un baño. Minutos después escuchamos una gran explosión porque alguien se había parado en una mina. Fue mi suegra”, comentó Kalma.
Cuatro explosiones en la frontera
Amnistía Internacional también obtuvo evidencia de fotografías de minas ubicadas no tan lejos de la explosión.
Cuatro presuntas explosiones de minas ocurrieron esta semana en una calle muy concurrida en un municipio de Birmania, cerca de la región fronteriza con Bangladés. La explosión hirió a tres, incluyendo a dos niños.
A principios de esta semana, el gobierno de Birmania negó los reportes de prensa que acusan al Ejército de instalar minas.
Amnistía Internacional hizo un llamado a todos los países, especialmente a EEUU, a los miembros de la Unión Europea, Israel, Australia y Rusia para detener la cooperación militar con Birmania.
El pasado octubre, luego de los ataques a puestos fronterizos en el distrito de Maungdaw, en Rakáin, las fuerzas de seguridad de Birmania lanzaron una campaña de cinco meses en la que, según el grupo de rohinyás, unas 400 personas murieron.
La ONU documentó violaciones masivas, asesinatos, incluyendo a bebés y niños, fuertes golpizas y desapariciones.
En el reporte, los investigadores de la ONU dijeron que las violaciones de los derechos humanos constituyen crímenes contra la humanidad.
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