Duygu Yener, Diyar Güldoğan
23 Diciembre 2017•Actualizar: 24 Diciembre 2017
La Media Luna Roja turca visitó a Karim, el bebé sirio herido que ha despertado el apoyo de miles de usuarios de redes sociales en todo el mundo.
“Nuestros amigos han contactado al bebé y estamos identificado cuáles son sus principales necesidades”, aseguró el jefe de la Media Luna Roja de Turquía, Kerem Kinik, en un mensaje a través de su cuenta de Twitter.
Karim Abdallah, el bebé de dos meses que perdió su ojo izquierdo y a su mamá durante un ataque aéreo el mes pasado en el suburbio de Guta del Este, en Damasco, se ha convertido en un símbolo de la resistencia al régimen de Bashar al-Assad.
Kinik comentó que Karim ha despertado el sentido de humanidad de las personas que conocen su historia.
El funcionario agregó que el ataque a un niño inocente ha sacado a la luz la realidad de 400.000 personas que han vivido bajo el asedio durante los últimos cinco años.
Kinik también compartió fotos del equipo de la Media Luna Roja con Karim en su cuenta de Twitter.
Desde que la Agencia Anadolu reportó inicialmente la historia del bebé sirio que se convirtió en un símbolo en Guta Oriental, un área sitiada por régimen de Bashar al-Assad, miles de personas –ciudadanos comunes y personajes reconocidos– han manifestado su apoyo a Karim, uniéndose a varias campañas en las redes sociales.
Miles de residentes en Guta Oriental han sido asesinados o han resultado heridos durante los hostigamientos en esta región, controlada por los rebeldes.
Cerca de 400.000 residentes de este distrito luchan contra la desnutrición, y las instalaciones locales de salud han colapsado y están paralizadas.
Usuarios de Twitter de todo el mundo han publicado fotos de ellos mismos tapándose su ojo izquierdo en señal de apoyo. Incluso algunos líderes políticos y celebridades se han unido a la campaña, incluyendo al primer ministro libanés, Saad Hariri, el embajador de la ONU Matthew Rycroft y el futbolista francés Franck Ribery.
Reporte de Duygu Yener; escrito por Diyar Guldogan.
*Ana María Castro contribuyó con la redacción de esta nota