04 de agosto de 2017•Actualizar: 04 de agosto de 2017
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) pronosticó que los países de la zona crecerán en promedio 1,1% en el 2017, tras dos años consecutivos de contracción.
Según el informe, que fue presentado este jueves 3 de agosto en Santiago de Chile, se espera que el producto interno bruto (PIB) de América del Sur crezca este año 0,6%.
Las economías de Centroamérica y México se expandirán 2,5% en promedio, por el aumento de los ingresos de remesas y las mejores expectativas de crecimiento de Estados Unidos, su principal socio comercial.
Para las economías del Caribe de habla inglesa y neerlandesa se espera un crecimiento del 1,2%, tras la contracción del -0,8% registrada en el 2016.
El informe estimó que, a diferencia del año pasado, en el 2017 todos los países de la región presentarán tasas positivas de crecimiento, con excepción de Venezuela, con un PIB que caería un -7,2%, y dos países del Caribe, Santa Lucía y Suriname, que se contraerían en un -0,2%.
La región crecerá gracias a la moderada recuperación de la economía mundial, que cerraría el 2017 con un crecimiento del 2,7%, y un repunte del volumen del comercio en el planeta del 2,4%.
Habrá un aumento del 12% de los precios de los productos básicos, una mejora del dinamismo del consumo privado y un aumento en los precios de las materias primas con respecto al 2016.
Entre las previsiones de la Cepal sobre la variación del PIB de cada país se encuentran: Antigua y Barbuda 5,0 %, Argentina 2,0%, Bolivia 4%, Brasil 0,4%, Chile 1,4%, Colombia 2,1%, Costa Rica 4,1%, Cuba 1%, Ecuador 0,7%, El Salvador 2,5%, Guatemala 3,4%, Haití 1,1%, Honduras 3,7%, México 2,2%, Nicaragua 4,7%, Panamá 5,6%, Paraguay 4%, Perú 2,5%, República Dominicana 5,3%, Uruguay 3,0% y Venezuela -7,2%.
Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, aseguró que para retomar el crecimiento de mediano y largo plazo se requiere contar con políticas que modifiquen situaciones que influyen de forma negativa en el crecimiento y en la estructura productiva de los países.
“Este marco fiscal deber ir acompañado de una política financiera de estabilización del crédito y una política monetaria que apoye el crecimiento de la inversión, que vaya más allá de instrumentos como la tasa de interés”, concluyó Bárcena.