Santiago Serna Duque
25 Noviembre 2018•Actualizar: 26 Noviembre 2018
El presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), Alejandro Domínguez, anunció que la final de la Copa Libertadores entre los clubes argentinos River Plate y Boca Juniors fue postergada porque no hay igualdad de condiciones deportivas.
“Las condiciones de esta final están desnaturalizadas y, por ende, el partido se debe postergar por culpa de unos inadaptados”, dijo Domínguez.
La fecha del partido será concertada entre la Conmebol y los presidentes de Boca Juniors, Daniel Angelici, y de River Plate, Rodolfo D'Onofrio, el próximo martes a las 10:00 a.m. (hora local), en Asunción, Paraguay.
Según reportes iniciales, el partido se jugaría la primera semana de diciembre.
La directiva del Boca Juniors había enviado una carta a la Conmebol en la que solicitaba la suspensión absoluta del partido y que se le concedieran los puntos al club Xeneize. De esta manera pretendían ganar la copa sobre el escritorio.
La Conmebol no aceptó el pedido de Boca Juniors y optó por posponer el juego.
Este sábado el autobús en el que se movilizaban los jugadores de Boca fue recibido a pedradas por varios hinchas cuando estaba llegando al Estadio Monumental, en Buenos Aires.
Ante los ataques, la Policía lanzó gases lacrimógenos para contener a los hinchas, el cual también resultó afectando a la nómina de Boca, que presentó síntomas de asfixia y picazón en la garganta, además de varias heridas leves, como cortaduras por los vidrios rotos de las ventanas del autobús.
Minutos después de este incidente, Christian Gribaudo, secretario general de Boca, aseguró que muchos jugadores no estaban en condiciones de jugar.
Pablo Pérez, capitán de Boca, fue uno de los heridos. Lo atendieron en una clínica de Buenos Aires por una lesión en el ojo izquierdo y determinaron que tenía una úlcera en la córnea.