A pesar de que hayan transcurrido 109 días desde que las elecciones generales en Alemania tuviesen lugar, el 24 de septiembre del año pasado, todavía no se ha podido formar Gobierno.
El tiempo para formar Gobierno no se había alargado tanto desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Los partidos de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), la Unión Social Cristiana de Baviera (CSU) y el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) se reunirán por cuarta vez en un encuentro preliminar.
El país, cuyo sistema electoral prácticamente imposibilita la formación de un Gobierno por parte de un solo partido, está condenado a gobiernos de coalición.
Una vez finalicen las reuniones preliminares entre los tres partidos, estos primero decidirán si pasarán a las negociaciones para formar coalición bajo el liderazgo de cada uno de ellos o no.
En las negociaciones, las partes tratarán 15 temas principales, entre ellos el de la energía, el clima, la seguridad social, la jubilación, los refugiados, los impuestos y la política europea.
Los resultados que se obtengan en estas negociaciones primero tendrán que pasar por las asambleas ejecutivas de cada partido. El SPD tratará los resultados en la asamblea extraordinaria que celebrará el 21 de este mes. Según los resultados que salgan de las asambleas ejecutivas de cada partido se decidirá si se empiezan o no las negociaciones entre dos partes para formar coalición.
Según la encuesta realizada por el canal alemán ARD, el 45 por ciento de los alemanes está a favor de una “gran coalición”, mientras que el 52 por ciento no ve con buenos ojos semejante coalición.
Una de las últimas encuestas realizadas concluye que en el caso en que se repitiesen las elecciones los votos de los partidos no cambiarían sustancialmente. En cambio, el partido ultraderechista de la Alternativa para Alemania (AfD) conseguiría aumentar los suyos. Según los resultados de la encuesta el CDU/CSU y el SPD conservarían los mismos votos conseguidos en las elecciones del 24 de septiembre, 31 y 20 por ciento respectivamente, mientras que el AfD elevaría los suyos del 12,6 al 14,5 por ciento.
El hecho de que el presidente del parlamento europeo, Martin Schulz, el que fuese elegido como secretario general del SPD entre grandes expectativas, no haya conseguido aumentar los votos de su partido pone en tela de juicio su futuro.
En caso de que el SPD y el CDU/CSU lograsen formar Gobierno Schulz conseguiría un puesto importante en el gabinete que se formara por cuatro años, sin tener problemas en lo que a su liderazgo se refiere. Los expertos opinan que en el caso de que no se hiciera Gobierno y se repitieran las elecciones Schulz podría perder su liderazgo.
Llama la atención los titulares del tipo “el cansancio de Merkel” que de vez en cuando salen en la prensa alemana. Mientras algunos periódicos hacen resaltar los resultados de encuestas que indican que en el caso de que se repitieran las elecciones Merkel no podría volver a ser candidata, otros auguran que, aunque se formara Gobierno, Merkel no podría completar los cuatro años de legislatura.
Por primera vez en la historia de Alemania no se ha podido formar Gobierno a pesar de que hayan pasado 109 días desde las elecciones.
Seguidamente de que el CDU/CSU y el SPD comenzaran las negociaciones para formar Gobierno, después de las elecciones celebradas el 22 de septiembre de 2013, este no se pudo formar hasta pasados 86 días. Este tiempo fue de 65 días después de las elecciones de 2015 y de 31 después de las de 2009.
El récord en este asunto en Europa lo mantiene Holanda. Después de las elecciones generales celebradas el 15 de marzo de 2017, se tardó 209 días en formar Gobierno. El borrador del protocolo de coalición sobre el cual se llegó a un consenso durante las negociaciones fue firmado por los cuatro partidos que formaron el Gobierno.
Los resultados negativos a la hora de formar el Gobierno causaron la baja del Índice DAX en Frankfurt y dejaron al euro bajo presión. No obstante la bolsa y el euro se recuperaron en poco tiempo.
La carencia de Gobierno no ha tenido gran repercusión en la economía del país. Alemania, gracias a la alta tecnología, la industria productiva y los datos económicos favorables que posee, continua ejerciendo su papel de economía fuerte en Europa.
Según datos de la Oficina Federal de Estadística de Alemania (DESTATIS) el PIB del país aumentó un 0,8 por ciento en el tercer trimestre de 2017, mientras que el aumento anual fue del 2,8 por ciento.
Llama la atención que las instituciones económicas importantes del país hayan actualizado sus estimaciones de crecimiento. Así pues el Instituto de Investigaciones Económicas de Múnich (IFO) elevó sus estimaciones para el 2018 del 2 por ciento al 2,6. Mientras tanto el Banco Central de Alemania (Bundesbank) revisó sus estimaciones elevándolas del 1,7 por ciento al 2,5.
Por otra parte el mercado laboral también sigue dando buenas señales. Mientras el desempleo disminuyó por encima de las expectativas (en 29.000 durante el pasado mes de diciembre), el porcentaje del paro bajó hasta la cifra récord de 5,5. El empleo subió un 0,1 por ciento en noviembre en relación al mes anterior, mientras que el empleo en noviembre subió en 51.000 y el total de empleados fue de 44,38 millones.
A parte de todos estos datos los índices de confianza económica de las instituciones importantes muestran que las cosas van por el buen camino en el país.
La incertidumbre sobre si al final de las negociaciones las partes formarán Gobierno continúa, ya que especialmente el SPD votará el resultado obtenido en las reuniones preliminares en su asamblea extraordinaria y los resultados de las negociaciones directas los hará votar entre sus votantes. CDU/CSU tratará una posible coalición con el SPD en sus órganos ejecutivos y en su asamblea.
En caso de que las partes no lleguen a un acuerdo el país volvería a ir a las urnas. Durante los años 2005-2006 y 2013-2017 Alemania ha sido gobernada por una “gran coalición” bajo el liderazgo de Merkel.
Los encuentro preliminares que empezaron el 18 de octubre entre CDU/CSU, el Partido Democrático Libre (FDP) y los Verdes acabaron sin acuerdo tras ser abandonados por el FDP después de 4,5 semanas de negociaciones.
El presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, que no quiere que se repitan las elecciones, hizo un llamado a que los partidos no eludan sus responsabilidades respecto a formar Gobierno y comenzó a entrevistarse con los líderes de los mismos.
Steinmeier, después de la última reunión que tuvo con Merkel, Seehofer y Schulz, anunció que las puertas estaban abiertas para que los partidos de la Unión Cristiana formasen una “gran coalición”, mientras que la dirección del SPD tomó la decisión de comenzar los encuentros preliminares con el CDU/CSU, dejando la puerta abierta.