Política

Venezuela, intervenciones foráneas y elecciones en Sudamérica

En Bolivia, Morales abandonó el país con el fin de detener la violencia que devastaba al país y de evitar las amenazas contra él y su familia, mientras que Maduro logró mantenerse en el poder gracias al apoyo popular, del Ejército y las milicias.

Mehmet Necati Kutlu   | 07.01.2021
Venezuela, intervenciones foráneas y elecciones en Sudamérica CARACAS, VENEZUELA - DICIEMBRE 06, 2020: Puesto de votación en la escuela ecológica Simón Rodríguez en Fuerte Tiuna en Caracas. Así se celebraron las elecciones parlamentarias de en Caracas, Venezuela, el 6 de diciembre de 2020. (Archivo - Agencia Anadolu).

ESTAMBUL

Por: Mehmet Necati Kutlu

La autoproclamación del presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, como presidente del país en un parque y el golpe de Estado a Evo Morales en Bolivia 20 días después de haber sido elegido presidente por cuarta vez, puso de manifiesto el año pasado la amenaza concreta a la que se enfrentan los gobiernos y políticos de izquierdas en Sudamérica.

Morales abandonó el país con el fin de detener la violencia que devastaba Bolivia y de evitar las amenazas contra él y su familia, mientras que Maduro logró mantenerse en el poder gracias al apoyo popular, del Ejército y las milicias.

En Bolivia, Jeanine Áñez, exvicepresidente del Parlamento, tomó las riendas del Gobierno prometiendo elecciones anticipadas lo antes posible. Sin embargo, Áñez fue incapaz de convocar elecciones generales hasta un año después del golpe de Estado. Su mandato estuvo plagado de casos de corrupción y escándalos. Luis Arce, ministro de Economía de Morales, fue elegido como nuevo presidente del país con el 55% de los votos y Morales regresó a su país del exilio.

El año 2021 nos mostrará cómo se desarrolla el equilibrio de poder entre Morales y Arce.

Guaidó fue reconocido como presidente de Venezuela por la Unión Europea (UE) y la mayoría de los países de Sudamérica. Sus actuaciones fueron criticadas no solo por el Gobierno de Maduro, sino por la propia oposición venezolana. Por su parte, el Gobierno de Maduro adoptó una política estable y con paciencia hacia Guaidó y evitó cualquier acción que pudiese aumentar la tensión en el país.

Así mismo, Guaidó decidió boicotear las elecciones del 6 de diciembre desoyendo los consejos de la comunidad internacional. Por su parte, Estados Unidos, la UE y los países de Sudamérica que lo apoyan decidieron no mandar observadores a las elecciones alegando fraude en ellas. A pesar de todo, durante las elecciones no se produjeron altercados y actos de violencia. No obstante, la participación en las elecciones fue baja. El Gobierno anunció una participación del 30%.

La oposición liderada por Guaidó tampoco aceptó el fin del mandato del Parlamento el 5 de enero de este año en conformidad con lo estipulado en la Constitución venezolana. Es más, la oposición, con mayoría en el Parlamento, extendió el mandato del Parlamento un año más de forma ilegal. Por su parte, Bolivia se aferró a la democracia a pesar de los problemas económicos y sociales del país, así como la pandemia de la COVID-19.

*Mehmet Necati Kutlu es el director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Ankara.

*Traducido por Daniel Gallego.

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