Turquía, Política

Una guía práctica para que los miembros de la OTAN entiendan a Turquía

A partir de las duras críticas que hizo Emmanuel Macron sobre la operación antiterrorista turca en Siria, es pertinente reflexionar sobre la errada concepción y las verdaderas preocupaciones que debería tener la OTAN.

Dr. Can Kasapoğlu   | 03.12.2019
Una guía práctica para que los miembros de la OTAN entiendan a Turquía ANKARA, TURQUIA - JULIO 22, 2019: Turquía formó parte de muchas misiones llevadas a cabo para apoyar a las fuerzas civiles y militares de la OTAN contra las amenazas de organizaciones terroristas como el PKK, el PYD, YPG, Daesh. (Tugrul Cam - Agencia Anadolu)

ESTAMBUL

Por: Dr. Can Kasapoglu

En su entrevista con The Economist a principios de noviembre de 2019, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, diagnosticó a la OTAN como "muerte cerebral". Curiosamente, entre sus argumentos centrales, el presidente francés se refirió a la campaña militar de Turquía en el noreste de Siria para mostrar la falta de cohesión de la Alianza.

¿Realmente es cierta esta afirmación o podríamos ofrecer una guía práctica los Estados de la OTAN para manejar de una mejor manera su portafolio de asuntos con Turquía? Intentemos, pues, con este texto dar una respuesta.

Repita esto: La administración Obama no supo manejar a Siria

Para mantener a la OTAN unida en el flanco sur, Occidente debería recuperarse del legado sirio del gobierno de Obama. Permítanme decirlo de esta manera: hay una cosa en común con las grandes expectativas que tuvo el acuerdo de uso de armas químicas sirio y la presidencia de Obama: ya no existen y han sobrepasado líneas rojas y con discursos inspiradores que no respaldan sus acciones tangibles... De manera reveladora, durante el mandato del presidente Trump, Estados Unidos, el Reino Unido y Francia tuvieron que lanzar ataques punitivos conjuntos para detener el repetido uso de armas químicas por parte del régimen de partido Baath.

Al igual creer ingenuamente que el ejército árabe sirio puede ser desarmado químicamente en una situación de guerra en curso, el fracaso de la era Obama fue su política militar de armar grupos (como al YPG) con vínculos orgánicos con una organización como el PKK, designada como terrorista por Estados Unidos, para luchar contra Daesh, otra red terrorista.

Irónicamente, en 2016, la transitividad entre el YPG y el PKK, a pesar de la campaña terrorista de décadas de este último en un país miembro de la OTAN, fue reconocida por el entonces Secretario de Defensa Ashton Carter cuando respondía a las preguntas del senador Lindsey Graham durante una audiencia en el Congreso estadounidense.

Desde un punto de vista geoestratégico, separar a la única nación de la OTAN que limita con Oriente Medio (Turquía) y hacerlo por el bien de un grupo armado con conexiones terroristas, no es la mejor idea para los próximos 70 años.

En pocas palabras, vivir con una autonomía consumada de hecho controlada por el PKK y sus ramificaciones en sus fronteras del sur sigue siendo un escenario de pesadilla para Ankara, y ninguna administración turca toleraría tal resultado.

Para enfrentar la estrategia de guerra química del ejército árabe sirio, los líderes aliados en Washington, Londres y París lograron pensar y actuar de manera diferente y de manera más sabia que el legado de la era de Obama. Tal vez deberían intentar lo mismo en el noreste de Siria.

Mirando los mapas de manera inteligente: Oriente Medio es un lugar peligroso

Los intelectuales de Occidente deberían comprender la geopolítica de Turquía como un país no muy afortunado, pues tiene de vecino a Irán, Irak y Siria y no, por ejemplo, a Lichtenstein o Mónaco. Ankara tiene que vivir con desafíos complejos que ninguna otra nación de la OTAN tiene que enfrentar.

En 2005, el ejército árabe sirio lanzó un misil balístico Scud-D fabricado en Corea del Norte. El lanzamiento se realizó en el modo de ráfaga de aire, adecuado para entregar armas con ojivas con punta de destrucción masiva. Partes de ese misil cayeron en territorio turco.

En 2007, la Fuerza Aérea de Israel atacó el reactor nuclear secreto de Siria en Deir ez-Zor. Esta vez, los tanques de caída del avión operativo cayeron en una ciudad fronteriza. Como seguramente has visto, estas cosas no suceden en Portugal o Bélgica ¿verdad?

Vamos a ir un paso más allá. Por un momento, imagine que los regímenes del partido Baath de Saddam Hussein y Hafez al-Assad fueron sus vecinos durante décadas con sus desgarradores programas de armas de destrucción masiva y proliferación de misiles balísticos y sus conceptos regionales de patrocinar el terrorismo.

Imagine que la guerra entre Irán e Irak, las pruebas de misiles de Irán, la campaña de guerra química del ejército árabe sirio, la caída de Mosul en manos de Daesh y muchas otras cosas horribles sucedieron afuera de su puerta. Es atemorizante, ¿no es así?

Ninguna otra nación miembro de la Alianza fue abiertamente amenazada por los generales de la Guardia Revolucionaria iraní debido al despliegue del radar de la banda X como parte de los esfuerzos de defensa antimisiles de la OTAN.

Ningún servicio de inteligencia europeo tiene que monitorear a un Estado vecino que ejecuta una peligrosa cooperación estratégica de armas con Pyongyang y , finalmente, ninguna otra nación de la OTAN ha tenido que desplegar formaciones convencionales a nivel de brigada contra las banderas negras de Daesh, o ISIS.

Estos "incidentes" podrían marcar una buena colección de historias de terror para que muchos europeos hablen mientras beben cafés al lado de una carretera. Sin embargo, siguen siendo la realidad de los puestos militares turcos que vigila la frontera, o una administración turca que decide asuntos estratégicos en la capital.

Por lo tanto, mejor deje las bebidas a un lado por un momento y eche un vistazo a algunos mapas que muestran el Medio Oriente. Los mapas tienen la buena costumbre de hablar por sí mismos.

No confunda problemas bilaterales con la agenda de la OTAN

Los aliados de la OTAN deben enmarcar los asuntos bilaterales y los asuntos estratégicos regionales tal como están y evitar extender las disputas de política exterior a la agenda más amplia de la Alianza. Más importante aún, al hacerlo, los líderes aliados tienen que actuar de manera sobria.

El presidente francés Macron, por ejemplo, se refirió a la reciente campaña de Turquía en Siria, dirigida al PKK/YPG como parte de sus sensacionales comentarios de "muerte cerebral".

De manera similar el tuit del senador estadounidense Lindsey Graham del 7 de octubre de 2019 que afirmaba que estaba trabajando con el senador Chris Van Hollen para introducir sanciones bipartidistas, pidiendo la suspensión de Turquía de la OTAN a menos que Ankara cesara la acción militar.

Bueno, Francia, como nación soberana, puede encontrar o no los esfuerzos transfronterizos de Turquía útiles para las políticas sirias de París. Después de todo, el presidente Macron puede manifestar su postura y actuar en consecuencia.

Sin lugar a dudas, el presidente francés, en su capacidad, puede utilizar todas y cada una de las herramientas de política exterior a su disposición. Del mismo modo, los senadores de Estados Unidos pueden ejercer sus derechos y deberes legislativos sobre los temas de asuntos exteriores de su elección.

Sin embargo, aunque son pilares respetables y cruciales de Occidente, ni el Palais de l'Élysée ni el Congreso de Estados Unidos son organismos de la OTAN. Son instituciones nacionales que persiguen los intereses de sus contribuyentes.

Lo mismo ocurre con el Parlamento turco, que autorizó la acción transfronteriza en Siria y la Presidencia turca que inició la Operación Fuente de Paz. Al igual que sus contrapartes occidentales, los organismos nacionales de Turquía deben considerar ante todo los intereses y la seguridad de los contribuyentes turcos. Esta es la razón de ser de un Estado-nación como Turquía, Francia y Estados Unidos.

De manera preocupante, si los Estados miembros proyectaran sus agendas nacionales en asuntos más amplios de la OTAN, entonces una alianza de Estados-nación podría fácilmente encontrarse luchando sin remedio con una avalancha de problemas paralizantes, que van desde la crisis entre EEUU y Alemania en 2014 hasta incluso Las disputas anglo-españolas, la bonanza naval entre Londres y Madrid, sobre el estado de Gibraltar.

Centrarse en la agenda importante de la OTAN y recordar que YPG no es un aliado de la OTAN

La Alianza tiene muchas cosas por hacer antes de la próxima reunión de líderes en Londres. En los últimos años, la Corporación RAND ha publicado una buena colección de informes que sugieren que el Distrito Militar Occidental de Rusia goza de una superioridad convencional sobre el flanco oriental de la OTAN.

En 2014, las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia reactivaron el 1er Ejército de Tanques de la Guardia, una formación de maniobras gigantes en el oeste. Además, es probable que el panorama estratégico posterior al tratado nuclear INF exacerbe una carrera armamentista recargada en Europa.

China, por otro lado, podría estirar los despliegues militares en el océano Pacífico cercano a Asia si mantiene su tendencia EEUU de desplegar tropas en zonas cercanas al gigante asiático.

El ataque a la compañía Aramco en Arabia Saudita manifestó una nueva realidad militar en el flanco sur. Combatir el terrorismo y abordar los problemas humanitarios son otros temas clave en el sur.

Además, hay temas críticos, como la Inteligencia Artificial y los desarrollos de tecnología de defensa relacionados con la robótica, las operaciones de información habilitadas por ciberseguridad, los programas de aeronaves de sexta generación y el surgimiento de espacios de batalla en el ciberespacio.

Por supuesto, el reparto de la carga, junto con la solicitud de gastar el 2% del PIB en defensa y el 20% del presupuesto anual de defensa en equipos principales, también están en la lista de tareas pendientes.

La OTAN sigue siendo un club militar de moda entre los Estados-nación "uno para todos, todos para uno", basado en la indivisibilidad del principio de seguridad. Teniendo en cuenta los hechos históricos, la Alianza ha demostrado ser una de las más importantes de su tipo con sólidas capacidades de adaptación

Para los líderes de la organización, la mejor manera de mantener a la OTAN efectiva en los próximos 70 años es comprender la singularidad de los imperativos geopolíticos de cada miembro, teniendo en cuenta que las preocupaciones de seguridad nacional de ningún aliado son menos cruciales que las de los demás.

Cuando se trata de administrar la cartera relacionada con Turquía, uno necesitaría un buen mapa de Oriente Medio, junto a una mente clara para distinguir entre los asuntos bilaterales y la agenda amplia de la OTAN.

Con motivo de su 70 aniversario, la OTAN sigue siendo relevante y necesaria para garantizar la seguridad euroatlántica. La Alianza fue la encargada de proteger a Occidente durante la Guerra Fría y tiene muchas cosas grandiosas que lograr en los próximos 70 años. 

En medio de una gran cantidad de tareas desalentadoras, los líderes de la OTAN deberían tener en cuenta cosas más importantes, que preocuparse de la acción militar de Turquía en el norte de Siria, o el destino de los grupos armados no estatales afiliados al terrorista PKK.

Las opiniones expresadas en este artículo son propiedad del autor y no reflejan necesariamente la política editorial de la Agencia Anadolu.

*El autor es director del programa de Investigación de Seguridad y Defensa en el grupo de expertos EDAM con sede en Estambul.

* Traducido por José Ricardo Báez G.

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