Daniel Gallego
30 Enero 2026•Actualizar: 02 Febrero 2026
ESTAMBUL
El presidente de Estados Unidos, Donald John Trump, firmó una orden ejecutiva en la que declara que las acciones y políticas del Gobierno de Cuba constituyen una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional y la política exterior de su país.
Según la Casa Blanca, La Habana ha reforzado sus vínculos estratégicos con Rusia, China, Irán, Hamás y Hezbolá, permitiendo la presencia de infraestructuras militares y de inteligencia extranjeras en la isla, y apunta a la existencia de lo que describe como la mayor instalación de inteligencia de señales rusa fuera de su territorio, así como el presunto amparo a organizaciones calificadas como “terroristas”.
La orden también acusa al gobierno cubano de violaciones sistemáticas de los derechos humanos, represión de la disidencia política, restricciones a la libertad de expresión y religiosa y de contribuir a la inestabilidad regional, incluyendo flujos migratorios irregulares y actividades consideradas hostiles por EEUU.
Como respuesta, el presidente declaró una “emergencia nacional” y autorizó la creación de un nuevo régimen arancelario que permitiría imponer aranceles adicionales a países extranjeros que suministren directa o indirectamente petróleo a Cuba. Estas medidas buscan presionar económicamente al gobierno cubano limitando su acceso a recursos energéticos clave.
La aplicación de estas sanciones estará a cargo de los departamentos de Estado y de Comercio, los cuales deberán supervisar los envíos de crudo a la isla y recomendar acciones adicionales. La orden contempla ajustes futuros en función del comportamiento de Cuba y de terceros países.
La Casa Blanca subrayó que, pese a estas medidas, Estados Unidos mantiene su compromiso de apoyar al pueblo cubano y sus aspiraciones a una sociedad “libre y democrática”.