El embajador de Turquía ante la ONU, Feridun Sinirlioğlu, hizo un llamamiento a la comunidad internacional a mostrar una actitud firme ante la crisis de los rohinyás en Birmania y a repartirse la carga, además de reafirmar que Turquía continuará llamando la atención sobre la tragedia "in crescendo" que se vive en el estado de Rakáin y suministrando ayuda humanitaria a las personas necesitadas en aquella zona.
Sinirlioğlu intervino en una actividad sobre los refugiados rohinyás organizada por la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).
“La semana pasada leí la historia de Rajuma, en la que contaba al corresponsal del New York Times, la cadena de eventos de cómo su pueblo había sido destruido y su familia asesinada, lo sucedido a su bebé que fue tirado al fuego, sus hermanas fueron violadas y asesinadas, la tremenda paliza que él mismo recibió y cómo fue abandonado a su suerte. Puede que en los próximos años este acontecimiento nos siga persiguiendo como unos de los más dolorosos”, relató Sinirlioğlu, señalando que siguen llegando noticias de acciones incendiarias, robos, abusos y saqueos en el estado de Rakáin, en el norte de Birmania.
Sinirlioğlu indicó que los problemas en el estado de Rakáin podrían suponer una amenaza para la seguridad de la zona e incluso global, subrayando la necesidad de que la comunidad internacional diese un paso firme al respecto, de lo contrario se corre el riesgo de que individuos radicales se aprovechen de la situación, aseguró el diplomático.
“Turquía se esfuerza todo lo posible por aliviar el dolor de las personas inocentes, inclusive el de los musulmanes de Rakáin que han tenido que abandonar sus hogares. Nada más empezar la crisis humanitaria, la esposa del presidente de la república, Emine Erdoğan, visitó, junto al ministro de asuntos exteriores, Cox Bazar (en Bangladés) para observar la alarmante situación y llevar ayuda. Recientemente un vice primer ministro visitó la zona para estudiar cómo hacer llegar las ayudas lo más rápido posible”, dijo Sinirlioğlu.
El embajador recordó que su país, junto con la Organización para la Cooperación Islámica (OCI), organizó la Reunión del Grupo de Contacto Rohinyá de la OCI, durante las negociaciones en Astaná, capital de Kazajistán, y la Asamblea General de la ONU, indicando que el comunicado que se aceptó en dicha reunión, a la cual asistieron países no miembros de la OCI y diversas organizaciones de la ONU, es una fuerte muestra de la creciente preocupación de la comunidad internacional.
Sinirlioğlu dijo que la comunidad internacional estaba de acuerdo en que las operaciones militares y la violencia debían cesar inmediatamente, las ayudas humanitarias debían llegar sin impedimentos, permitir regresar a los refugiados a sus pueblos de forma segura y honorable y que para la crisis en Rakáin debía encontrarse una solución a largo plazo con base en el informe de la Comisión Asesora de Rakáin, subrayando la urgente necesidad de enviar ayuda humanitaria a Rakáin y a los refugiados rohinyás en Bangladés.
El diplomático explico que Turquía intenta mandar ayuda a través de la Agencia Turca de Cooperación y Coordinación (TIKA), señalando a la creciente cooperación entre la Media Luna Roja Turca y la Cruz Roja de Birmania. Sinirlioğlu comentó que Turquía también apoya a los trabajos de ayuda humanitaria del gobierno de Bangladés.
“En principio nuestro objetivo es proveer refugio a 100.000 refugiados. También planeamos mandar alimentos, tiendas de campaña y dos hospitales de campaña”, dijo Sinirlioğlu.
“Turquía continuará llamando la atención sobre la tragedia que se vive en Rakaín y proveyendo de ayuda humanitaria a los necesitados”, dijo Sinirlioğlu, indicando que la suspensión de la ayuda humanitaria y su interrupción por parte de la ONU era de extrema preocupación y que para encontrar una solución permanente a la crisis en Rakáin se debía trabajar con el gobierno de Birmania.
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