El Gobierno de Irak comenzó a endurecer su postura con respecto a la presencia militar de EEUU en el país tras las declaraciones del presidente Donald Trump cuando dijo que "mantendría tropas en Irak para espiar a Irán".
El primer ministro iraquí, Adil Abdul-Mahdi, le dejó claro durante un encuentro con el Secretario Adjunto de Defensa de Estados Unidos que no querían una base militar extranjera en el país.
Trump señaló, durante una entrevista en el canal de la televisión estadounidense CBS, a principios de febrero, que su país había gastado mucho dinero en la base Ayn al-Asad y que "una de las razones por las que quería mantener la base en Irak es vigilar a Irán, porque es un problema real".
Las declaraciones de Trump reforzaron las informaciones sobre el gran aumento de la presencia militar en Irak desde fines de 2011.
Líderes de diferentes partidos iraquíes así como milicias chiítas cercana a Irán, rechazaron vehementemente las declaraciones de Trump. Al-Amiri, líder de los comandantes de Hashdi Shaabi y a su vez líder de la Coalición Al-Binaa en el Parlamento iraquí, describió la presencia militar de Estados Unidos en Irak como un "desafío".
Qais Khazali, el líder del Movimiento Asa'ib Ahl al-Haq, una milicia chiíta cercana a Irán, fue más radical al afirmar que están listos para un "conflicto armado" si Estados Unidos continuaba con su presencia militar.
Ammar al-Hakim, líder de la Coalición para la Reforma y la Reconstrucción, otro gran grupo de la Asamblea de Irak que defiende a Irán indicó: "el uso de nuestras tierras para vengarse de los países vecinos es apuntar a nuestro interés y seguridad nacional".
El ayatolá Ali Al-Sistani, la autoridad religiosa más importante de los chiítas en Irak, también alzó su voz en contra de las declaraciones de Trump: "no podemos permitir que el país sea un punto para causar daño a otros vecinos".
En el Parlamento iraquí, la coalición chiíta de Muqtada al-Sadr, también cercana a Irán, trata de poner fin al acuerdo de seguridad entre Estados Unidos e Irak y tomar una decisión para expulsar a las tropas estadounidenses del país.
Se afirma que este tema estará entre los principales puntos de la agenda en las sesiones del Parlamento que comenzarán en marzo.
Estados Unidos acerca Sairun e Irán
La presencia militar estadounidense en Irak terminó por acercar a la coalición Sairun del líder Muqtada al-Sadr, y a la coalición Fatah, que es aliada de los grupos Al-Shabi respaldados por Irán.
Los líderes de ambos grupos, que habían estado distanciados con la conformación del gabinete ministerial en Irak, se reunieron tres veces en las dos últimas semanas.
Nassar Rubayi, de la Coalición Sairun, en un comunicado de prensa conjunto con Hadi al-Amiri, el líder de la Coalición Fatah, dijo que acordaron "no aceptar la presencia de Estados Unidos y otras potencias extranjeras en el país". Al-Amiri agregó que "no hay razón para que Estados Unidos haya permanecido en Irak después de 2011".
Las coaliciones actuarán juntas en el Parlamento iraquí sobre la decisión de exigir la salida de estadounidenses del país.
Los grupos sunitas siguen de cerca los acontecimientos y tienen cuidado de no participar en las mismas filas que los grupos chiítas, que han tomado una postura en contra Estados Unidos bajo la presión iraní.
El presidente del Parlamento sunita, Mohamed al-Halbousi, en un comunicado de prensa, dijo que la actitud del primer ministro Adil Abdul-Mahdi era importante y que su país necesitaba el apoyo de la comunidad internacional en la lucha contra el terrorismo.
Halbousi señaló que “recibimos una solicitud firmada por 55 diputados para la salida de fuerzas extranjeras en Irak. Discutiremos esto en las sesiones que comenzarán en marzo, pero primero debemos esperar a que Irak se estabilice"
El diputado sunita de Mosul Ahmed al-Jarba dijo que la situación de seguridad en el país no es estable y que no ha habido tiempo para abordar el tema de la expulsión de las fuerzas estadounidenses.
El exgobernador de Mosul Atheel al-Nujaifi criticó al Parlamento desde su cuenta en redes sociales: "El Parlamento, cuyo apoyo público es débil, antes de tomar decisiones importantes debería ver si el gobierno tiene el poder de implementarlas".
Al evaluar la vulnerabilidad de seguridad de la organización terrorista Daesh en Irak, Nujaifi sostuvo que existe la preocupación de que puedan volver a haber ataques dirigidos a la estabilidad. El exgobernador añadió que es por eso que el gobierno necesita a Estados Unidos en términos de seguridad.
Por otra parte, existe preocupación por el hecho de que el grupo de milicia pro iraníes Al-Hashd al-Shari entre en conflicto directo con soldados estadounidenses hacia futuro.
"Bagdad está tratando de encontrar una fórmula intermedia"
Munaf Musevi, experto en seguridad iraquí, habló con el corresponsal de la Agencia Anadolu. Considera que la posición de Irak contra la presencia militar estadounidense se tornó seria y que el primer ministro no escucharía las crecientes voces contra EEUU.
Musevi , al señalar que existía la posibilidad de un conflicto entre los grupos de milicias armadas chiítas y los soldados estadounidenses, indicó que: "Bagdad no tiende a resolver los problemas a través del conflicto armado, sino de la diplomacia”.
Por su parte, el analista iraquí Ali Suheyl recalcó: "en Irak, el gobierno está atrapado entre grupos políticos chiítas en el Parlamento". Según Suheyl, la fuerzas de Hashd al-Shabi se establecerían en bases cercanas a Irán después de que se desocupen de tropas estadounidenses, una situación imposible que Estados Unidos apruebe una situación que fortalezca la mano de Irán en Irak.
El analista iraquí añadió: "La administración de Bagdad podría introducir una nueva fórmula intermedia para el retiro de las fuerzas estadounidenses del país. Esta podría ser la decisión de que las tropas estadounidenses no salgan a las calles, y se limiten a permanecer en las bases y recibir el entrenamiento de las fuerzas iraquíes".
Las bases de Estados Unidos en Irak
Estados Unidos, que invadió a Irak en marzo de 2003 para derrocar al régimen de Saddam Hussein, tienen nueve bases militares conocidas en ese país. Aunque los norteamericanos oficialmente se retiraron en 2011, fortalecieron su presencia en dichas bases.
Estados Unidos tiene entrenamientos en la Base Militar de la Victoria en el Aeropuerto Internacional de Bagdad, en la región de Thaci.
Otras dos bases militares estadounidenses son, Habaniyye y Ayn al-asad, en Ambar, al oeste del país. Estas bases se comenzaron a usar activamente en el verano de 2014, durante los ataques contra el grupo terrorista Daesh. Los soldados estadounidenses también utilizan la Base Aérea Balad en Salahaddin.
Estados Unidos cuenta con la Base militar K1 en Kirkuk, así como otra base en la segunda ciudad más grande del país, Mosul, la base militar de Kayarra.
*Carolina Zúñiga contribuyó con la redacción de esta nota.
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