La policía de Sudáfrica disparó este lunes granadas de concusión, balas de goma y gas lacrimógeno para dispersar a los violentos manifestantes que marcharon en contra del crimen en la ciudad de Krugersdorp, ubicada al occidente de Johannesburgo.
Los manifestantes acusan a los migrantes provenientes de otros países africanos de estar involucrados en crímenes, como contrabando de droga, tráfico humano y poseer burdeles en el área. También acusan a la policía de hacerse los de la vista gorda ante los crímenes, una acusación que las autoridades han negado firmemente.
El portavoz de la policía provincial de Gauteng, el coronel Lungelo Dlamini, le dijo a la Agencia Anadolu que las protestas se desataron después de que una víctima de secuestro alegara haber sido abducida por extranjeros.
El coronel reportó que los manifestantes bloquearon las vías, quemaron llantas y les arrojaron piedras a los oficiales de policía, causando daños a tres vehículos de la policía.
“También intentaron quemar un satélite de una estación de policía en Krugersdorp, pero fueron contenidos rápidamente”, agregó el portavoz de la policía provincial.
Dlamini aseguró que la situación aún era tensa. Varios comerciantes extranjeros cerraron sus tiendas el lunes por miedo a ser saqueados.
“Violencia anti migratoria”
Al parecer, varios migrantes se quedaron en sus hogares y otros han buscado asilo en estaciones de policía a medida que las multitudes marchan en la búsqueda de traficantes de droga.
Marc Gbaffou, director del Foro de la Diáspora de África, culpó a los manifestantes de hacer generalizaciones al calificar a todos los migrantes como contrabandistas y criminales.
“Estamos conscientes de que algunos migrantes están involucrados en los crímenes. Aquellas personas deberían ser arrestadas y procesadas”, le dijo Gbaffou a la Agencia Anadolu.
Gbaffou reclamó que los criminales en Sudáfrica están tomando ventaja de las protestas para saquear tiendas de extranjeros y perpetrar ataques xenófobos.
“Lo que está pasando hoy en Krugersdorp no es diferente a los ataques a migrantes que ocurrieron la semana pasada en la ciudad de Rustenburg. Estas protestas tienen todos los indicios de violencia anti migratoria”.
La semana pasada, seis edificios con tiendas de extranjeros fueron quemados en Rusteburg, mientras los manifestantes argumentan que dichos establecimientos eran lugares que se prestaban como burdeles y lugares de contrabando.
La violencia en contra de los migrantes es un fenómeno común en Sudáfrica. En 2008, cerca de 60 migrantes murieron durante este tipo de actos. En 2015, siete personas también perdieron la vida a causa de una violencia que también dejó a cientos de personas sin hogares ni negocios.
Sudáfrica alberga a decenas de miles de refugiados y migrantes provenientes de África y otras partes del mundo.
*Daniela Mendoza contribuyó en la redacción de esta nota.
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