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Los refugiados rohinyá esperan la salida de la junta militar y poder regresar a Myanmar

Refugiados rohinyá hablaron con la Agencia Anadolu y expresaron sus preocupaciones por la crisis que atraviesa su nación tras el golpe militar del pasado 1 de febrero.

Md. Kamruzzaman   | 11.04.2021
Los refugiados rohinyá esperan la salida de la junta militar y poder regresar a Myanmar Imagen del campo de refugiados rohinyá en Ukhia, Cox's Bazar, Bangladesh, luego de que se presentara un incendio que destruyó miles de hogares y dejó al menos a 25 personas muertas, el 24 de marzo de 2021. (Agencia Anadolu)

Bangladesh

Por: Md. Kamruzzaman

Aysar Rahman, de 70 años, es uno de los más de 750.000 rohinyá que huyeron de Myanmar en agosto de 2017, cuando el Ejército birmano lanzó una ofensiva contra esta minoría musulmana mediante incendios en aldeas, ejecuciones extrajudiciales y violaciones masivas.

Al dejar atrás una casa grande, una granja con ganado y otras propiedades, su familia de ocho miembros ha estado viviendo en malas condiciones en Cox's Bazar, Bangladés, en el campo de refugiados más grande del mundo, que alberga a más de un millón de refugiados rohinyá.

Rahman ha aceptado su destino por el momento, pero es optimista sobre regresar a su país de origen, donde un día se le negó el derecho al voto y la ciudadanía.

Su chabola (vivienda humilde hecha con materiales de desecho o de mala calidad) fue una de las afectadas durante el incendio del 22 de marzo en el campamento, donde unos 10.000 asentamientos improvisados se quemaron durante el desastre.

Sin embargo, le preocupa la situación actual en Myanmar, donde cientos de manifestantes antigolpistas han sido asesinados desde que el Ejército birmano tomó el poder y expulsó por la fuerza al Gobierno civil, liderado por la consejera de Estado Aung San Suu Kyi.

"Nuestra principal preocupación es la restauración de la democracia en Myanmar, y queremos volver a nuestra amada patria", dijo Rahman a la Agencia Anadolu. “Espero que el movimiento de desobediencia civil contra la junta militar dé sus frutos”.

También dijo que el Tatmadaw, como se conoce a las Fuerzas Armadas de Myanmar, fue una vez más expuesto ante el mundo, y que los budistas, la comunidad mayoritaria en el país del sudeste asiático, ya no los respaldaban y se habían manifestado en su contra.

Durante los dos últimos meses, cientos de miles de birmanos han salido a las calles en diferentes partes del país para protestar contra el golpe militar, exigir el retorno del Gobierno civil y la liberación inmediata de los miles de prisioneros.

La respuesta de las fuerzas de seguridad ha sido brutal, con disparos, golpizas, detenciones arbitrarias y redadas nocturnas contra los civiles.

"Queremos regresar a nuestra tierra natal, donde hemos estado viviendo durante generaciones", dijo Lutu Begum, de 65 años, a la Agencia Anadolu. "Tenemos derecho a regresar a nuestra tierra ancestral".

“A pesar de tal opresión contra nosotros, la mayoría de los budistas, incluida Aung San Suu Kyi, guardaron silencio. Ahora también están sufriendo”, agregó.

Suu Kyi fue criticada por mantener silencio ante las violaciones del Ejército birmano contra la minoría musulmana de los rohinyá y negar en la Corte Internacional de Justicia, en 2019, las acusaciones sobre que los militares habían cometido genocidio.

“Soñamos con regresar a nuestra patria y coexistir con los budistas como lo hicimos en el pasado, antes de la promulgación de la Ley de Ciudadanía de 1982”, dijo el líder rohinyá Begum, quien recientemente fue reubicado en la remota isla de Bhasan Char.

Una declaración conjunta de 137 organismos de derechos humanos, el 24 de febrero, exigió al Consejo de Seguridad de la ONU y a los miembros de la ONU que instituyeran “un embargo de armas global coordinado” en respuesta al golpe.

"Nuestras preocupaciones se ven acentuadas por las continuas violaciones de los derechos humanos y el historial de graves abusos cometidos por las fuerzas de seguridad contra los críticos pacíficos del Gobierno militar, así como contra los rohinyá y otros grupos étnicos minoritarios", destacó el comunicado.

Muchos países occidentales, incluidos EEUU, Reino Unido, Canadá y Nueva Zelanda, también han aplicado sanciones selectivas contra la junta militar de Myanmar.

Incluso Bangladés ha instado a la comunidad internacional a ejercer una “presión significativa” sobre Myanmar para acelerar la repatriación pacífica y propicia de los rohinyá a su país de origen.

*Juan Felipe Vélez Rojas contribuyó con la redacción de esta nota.

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