Selman Aksünger
23 Julio 2026•Actualizar: 23 Julio 2026
El exdirector ejecutivo de Human Rights Watch (HRW), Kenneth Roth, afirmó que las investigaciones llevadas a cabo por la Corte Penal Internacional (CPI), en particular las relacionadas con Palestina, y las órdenes de arresto emitidas en el marco de dichas investigaciones no se verían afectadas incluso si el fiscal de la CPI, Karim Khan, fuera destituido por acusaciones de conducta sexual inapropiada.
Roth, actualmente profesor visitante en la Universidad de Princeton, declaró a la Agencia Anadolu que la votación que se celebrará el viernes en Nueva York sobre la permanencia de Khan en el cargo no afectaría las órdenes de arresto emitidas contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el exministro de Defensa, Yoav Gallant.
Señaló que la Asamblea de los Estados Partes del Estatuto de Roma, que representa a los 125 Estados miembros de la CPI, se reunirá el 24 de julio para votar sobre el futuro de Khan, recalcando que la decisión final recae en los Estados miembros.
"El 24 de julio, los 125 Estados miembros votarán si siguen la recomendación del Buró Ejecutivo y suspenden definitivamente a Karim Khan por conducta sexual inapropiada. Esta es la decisión de los 125 gobiernos", declaró Roth. «Son el órgano que, en última instancia, determina el destino del fiscal», añadió.
Respecto al impacto del proceso contra Khan en las órdenes de arresto emitidas contra Netanyahu y Gallant, Roth afirmó que dichas órdenes ya habían sido aprobadas por la Sala de Cuestiones Preliminares de la CPI.
«Así pues, independientemente de los errores que pueda tener Karim Khan, en esta etapa no importa, ya que los jueces han encontrado pruebas suficientes para proceder», declaró.
«Los cargos son fruto del trabajo de un amplio número de miembros del personal de la CPI, no solo del fiscal. Por lo tanto, estos cargos se mantendrán y serán evaluados por los jueces», agregó Roth.
También afirmó que creía que Khan debía ser destituido, pues consideraba creíbles las alegaciones del denunciante.
Argumentó que la conclusión del panel asesor de tres jueces de que no se había demostrado mala conducta no equivalía a una absolución, según indicó, debido a la forma en que los investigadores de la ONU redactaron su informe.
"No fue una absolución, no fue una exoneración", dijo Roth, y agregó que los jueces no pudieron llegar a sus propias conclusiones de hecho porque los investigadores de la ONU no habían expuesto formalmente sus conclusiones a pesar de haber presentado pruebas exhaustivas.
Roth recalcó que las posturas del gobierno del presidente estadounidense Donald Trump y de Israel respecto a la CPI eran totalmente independientes de las acusaciones contra Khan.
No obstante, advirtió que Washington y Tel Aviv podrían intentar utilizar la posible destitución de Khan para socavar la credibilidad de la corte. "¿Acaso Netanyahu y Trump inventarán cualquier excusa para intentar garantizar su impunidad? Por supuesto", afirmó Roth. "Se trata de individuos que actúan al margen de la ley", añadió.
Roth también criticó las sanciones impuestas por la administración Trump a los fiscales y jueces de la CPI, afirmando que constituían una obstrucción a la justicia según el artículo 70 del Estatuto de Roma.
"Trump quiere acabar con la Corte. No lo va a conseguir", declaró. "Hay 125 miembros. Defienden el estado de derecho. Defienden la justicia para estos crímenes atroces, no la impunidad que Trump busca".
Roth afirmó que Washington se había opuesto a la CPI desde su creación, aunque su postura se suavizó después de que la Corte emitiera una orden de arresto contra el presidente ruso Vladimir Putin.
Ese cambio, añadió, terminó después de que la Corte solicitara órdenes de arresto contra funcionarios israelíes.
Agregó que, si Netanyahu cree en su inocencia, debería comparecer ante la CPI en La Haya y refutar las pruebas, recordando que el expresidente keniano Uhuru Kenyatta había impugnado con éxito los cargos ante la Corte.
Roth afirmó que la CPI sobreviviría a pesar de la presión de la administración Trump porque seguía contando con el apoyo de sus 125 Estados miembros, pero añadió que la institución necesitaba un nuevo fiscal creíble para seguir funcionando eficazmente.
*Traducido por Daniel Gallego.