Sergio García
10 Septiembre 2017•Actualizar: 11 Septiembre 2017
El papa Francisco visitó a unos 1.200 niños del hogar San José de Medellín que acoge a menores abandonados y víctimas de la violencia. El lugar socorre a huérfanos e hijos de mujeres trabajadoras sexuales, con adicción a las drogas y en prisión.
El líder de la Iglesia católica fue recibido con cantos de los niños sobre las 3 de la tarde del sábado. Claudia Yesenia García, una de las niñas que viven en el hogar, le contó al pontífice que su familia fue asesinada cuando tenía dos años.
La menor aseguró que los hechos sucedieron en una masacre que solo dejó viva a una de sus tías, acontecida en el municipio San Carlos en la región de Antioquia de Colombia.
“Llegué al hogar a los dos años. Hoy tengo 13 y soy feliz porque sané mis dolores y tristezas en este hogar con el amor recibido y la oportunidad de una nueva vida”, narró la niña en el encuentro con Francisco.
El papa manifestó que el testimonio de Claudia le recuerda el sufrimiento injusto de los niños que han sido víctimas de la maldad y pidió que a los menores se les permita vivir su niñez con serenidad y esperanza.
“Este hogar es una prueba de amor por el bien de los niños. Ver sufrir a los niños le hace mal al alma humana”, aseveró Francisco.
El papa llegó a Medellín sobre las 9 de la mañana y lideró una eucaristía a las 11 a.m. (hora local) en la que participó más de un millón de personas en el aeropuerto Olaya Herrera.
El pontífice afirmó en la misa que la Iglesia en Colombia está llamada a empeñarse con mayor audacia en la formación de misioneros que sin juzgamientos se “arriesguen, actúen y se comprometen”.
Francisco recorrió las calles de Medellín en el papamóvil en su camino entre el hogar San José y la plaza de la Macarena de la ciudad para un encuentro con unos 14.000 seminaristas, sacerdotes y miembros religiosos de la Iglesia católica.
El papa está en Colombia desde el pasado miércoles 6 de septiembre. Francisco viaja el domingo a Cartagena en donde partirá de regreso a Roma.