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Amnistía Internacional: Rakáin no es segura para el regreso de los rohinyás

El grupo expresó su temor de que unas 128.000 personas, en su mayoría rohinyá, hayan sido confinadas en campos de detención en Rakáin.

Riyaz ul Khaliq   | 12.07.2019
Amnistía Internacional: Rakáin no es segura para el regreso de los rohinyás Zubeyre, de 35 años, posa con dos niños en un campamento de refugiados en Cox's Bazar, Bangladés. (Fırat Yurdakul - Agencia Anadolu)

ANKARA, Turquía

Amnistía Internacional dijo que el estado de Rakáin, Birmania, no es seguro para que los refugiados rohinyás puedan regresar.

En su 41ª sesión en curso del Consejo de Derechos Humanos de la ONU (CDHNU), Amnistía dijo que la población rohinyá, compuesta principalmente por musulmanes, sigue enfrentándose a la denegación sistemática de sus derechos, incluida la igualdad, la nacionalidad, la libertad de movimiento y acceso a servicios adecuados de salud, educación y oportunidades laborales.

"Sus derechos a participar en la vida pública y a manifestar creencias religiosas continúan siendo violados rutinariamente en lo que equivale a un sistema de apartheid", señaló Amnistía a la sesión del CDHNU en Ginebra, Suiza.

Las autoridades de Birmania han cerrado el acceso a Internet en las zonas conflictivas de los estados de Rakáin y Chin desde el 21 de junio.

La organización señaló que la situación planteaba "preocupaciones urgentes" sobre la seguridad de los civiles mientras continúa el conflicto.

"El estado de Rakáin no es seguro para las comunidades que aún viven allí, ciertamente no es seguro para el regreso de los refugiados”, advirtió Amnistía Internacional.

Acceso a ayudas y medios restringidos

El grupo expresó su temor de que unas 128.000 personas, en su mayoría rohinyá, hayan sido confinadas en campos de detención en Rakáin y que "dependan de la asistencia humanitaria para su supervivencia".

Afirmó que Birmania está restringiendo severamente el acceso humanitario y el acceso a periodistas independientes y monitores de derechos humanos.

“Los rohinyás y otras comunidades musulmanas son sistemáticamente discriminadas y no tiene libertad de movimiento”.

La organización acusa a la administración de Birmania, de mayoría budista, por no participar en "esfuerzos genuinos para implementar las recomendaciones" de la Comisión Asesora sobre el estado de Rakáin, dirigida por el fallecido secretario general de la ONU, Kofi Annan.

“Las autoridades señalan estar implementando la 81 de las 88 recomendaciones, sin embargo la realidad de los grupos es muy diferente”, añadió.

El grupo de derechos humanos también dijo que el gobierno de Aung San Suu Kyi de Birmania no ha hecho ningún progreso para restaurar el derecho de ciudadanía de los rohinyás o revertir la Ley de Ciudadanía de 1982, profundamente discriminatoria.

Escalamiento de los conflictos

Amnistía Internacional también dijo que el 2019 fue testigo del mayor escalamiento de los conflictos entre los militares birmanos y el Ejercito de Arakán, un grupo armado étnico ubicado en el estado de Rakáin.

“Documentamos serias violaciones, incluyendo crímenes de guerra, por los militares contra los civiles de todas las comunidades, incluyendo los rohinyás", añadió Amnistía.

“Estas nuevas violaciones revelan la naturaleza institucionalizada y sistemática de las violaciones de los militares en Birmania, así como las consecuencias de la impunidad reinante”, advirtió el grupo de derechos humanos.

Indicó, además, que algunas de las recientes violaciones fueron cometidas por soldados de las mismas unidades que estaban involucradas en las atrocidades contra la población rohinyá, cometidas a finales del 2017.

Personas perseguidas

Los rohinyás, descritos por la ONU como las personas más perseguidas del mundo, han enfrentado temores de ataque desde que decenas de personas murieron en actos de violencia en 2012.

Según Amnistía Internacional, más de 750.000 refugiados de esta minoría, en su mayoría mujeres y niños, han huido de Birmania y han cruzado a Bangladés después de que las fuerzas de seguridad birmanas iniciaron una represión contra esta comunidad en agosto de 2017.

Desde el 25 de agosto de 2017, casi 24.000 musulmanes rohinyás han sido asesinados por las fuerzas estatales birmanas, según un informe de la Agencia de Desarrollo Internacional de Ontario (OIDA).

Más de 34.000 de ellos fueron lanzados al fuego, mientras que otros 114.000 fueron golpeados, según el informe titulado "Migración forzada de rohinyá: La experiencia no contada".

Unas 18.000 mujeres y niñas fueron violadas por el Ejército y la Policía de Birmania y más de 115.000 casas fueron incendiadas y otras 113.000 fueron objeto de vandalismo, sostuvo el informe.

*Juan Felipe Vélez contribuyó con la redacción de esta nota.

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