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Afganos relatan la pesadilla que vivieron en la prisión de Bagram, bajo dirección estadounidense

Shukrullah Bey, un maestro de religión, dijo que la administración de la prisión no se hacía cargo de los enfermos.

Mustafa Melih Ahishali   | 25.09.2021
Afganos relatan la pesadilla que vivieron en la prisión de Bagram, bajo dirección estadounidense Decenas de reclusos afganos denunciaron haber sido torturados en la prisión de Bagram, la cual está bajo la administración de Estados Unidos en Parwan, Afganistán, el 20 de septiembre de 2021. (Mustafa Melih Ahıshalı - Agencia Anadolu)

KABUL, Afganistán

Tres talibanes encarcelados durante años en la prisión de Bagram relatan la forma inhumana en la que los soldados estadounidenses trataban a los prisioneros.

A unos 50 kilómetros al norte de la capital, Kabul, Bagram fue establecida por Estados Unidos dentro de la Base Aérea de Bagram en 2002.

Tiene entre 5.000 y 6.000 detenidos en 120 secciones y fue administrada por la CIA. Miles de afganos fueron interrogados y torturados por las fuerzas estadounidenses con diversos pretextos.

En declaraciones a la Agencia Anadolu, Mawlawi Abdulhalim Shadim dijo que entró en la prisión con 33 años de edad y que pasó en ella siete años y tres meses. Durante su estancia en la prisión fue testigo de muchas torturas, según cuenta.

“Me metieron (en la prisión) haciéndome muchas acusaciones infundadas”, dijo Shadim. "Alegaron que era uno de los principales comandantes del grupo Haqqani. En el periódico de la provincia en la que vivo anunciaron que era un terrorista de la organización Haqqani”, agregó.

Shadim niega cualquier afiliación con el grupo Haqqani.

“Estoy casado y tengo cuatro hijos. Me torturaron mucho. Hubo tiempos en los que no comimos durante tres días. Usaban un aerosol que nos quemaba los ojos desde arriba a través de los cables. Nos sacaron durante el invierno y nos mantuvieron fríos durante tres días. Para comer nos dieron medio pan”, relató Shadim.

“Éramos entre 30 y 40 personas aquí (en la celda). No había un área de más de medio metro para acostarse”, dijo Shadim, quien añadió que solo había un baño para todos ellos. “No permitían cortinas. Solíamos hacer abluciones y bañarnos aquí y nos hacían fotografías mientras nos bañábamos”.

Shadim dijo haberse vuelto “tan fuerte después de lo vivido en la prisión que no dejará de defender su fe, su patria y su religión, incluso si es encarcelado 100 veces más”.

Según Ahmed Dawud Mansuri, otro talibán que pasó tiempo en la prisión, dijo que la "máscara de defender los derechos humanos" de Estados Unidos se cayó en la prisión de Bagram.
Mansuri fue arrestado a la edad de 32 años, acusado de hacer propaganda en contra de Estados Unidos. Pasó siete años en prisión.

“Los defensores de los derechos humanos nos encarcelaron aquí. Permanecimos años. ¿Es así como funcionan los derechos humanos? Mire la situación aquí”, dijo Mansuri.

“(En las celdas) había acondicionadores de aire, pero lo ponían en frío en invierno y en calor en verano para torturarnos”, afirmó Mansuri.

Mansuri aseguró que “Estados Unidos puso a los afganos en una situación muy difícil”, pero que “el pueblo afgano oprimido los derrotó con la ayuda de Dios”.

Shukrullah Bey, un maestro de religión, dijo que Estados Unidos diseñó la prisión de Bagram de manera que fuese imposible vivir en ella.

“Aquí había gente muy valiosa. No sabían lo que pasaba afuera, solo esperaban, lejos de sus hogares e hijos”, dijo Shukrullah.

“Construyeron una prisión donde era imposible que un humano pudiera vivir. Uno moriría, se volvería loco o quedaría lisiado aquí; ese era su propósito. Ni siquiera un animal podría sobrevivir aquí. ¿Cómo puede vivir una persona?”, preguntó.

Shukrullah dijo que también hubo ancianos que permanecieron en la prisión durante 14 o 15 años. “No tenían la fuerza para caminar debido a enfermedades. Ni siquiera podían satisfacer sus necesidades fisiológicas ni hacer las abluciones (purificación ritual por medio de agua que se hace antes de la oración). Los prisioneros ayudaban a estas personas a ir al baño y hacer las abluciones”, explicó.

El maestro dijo que la administración de la prisión no se hacía cargo de los enfermos en la prisión. "Cuando estábamos gravemente enfermos hacíamos ruido golpeando cualquier cosa fuerte en el suelo para llamar su atención".

“Cuando nos enfermábamos el médico decía que no teníamos nada mal y luego se marchaba”, agregó Shukrullah.

“Recuerdo que nos acostaron a todos en el cemento durante 13 días en el frío. Dormimos sobre cemento durante días. Hemos visto todo tipo de torturas”, recordó Shukrullah.
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