El galardonado fotoperiodista Muhammed Muheisen describió su primera experiencia como miembro del jurado de los Premios de Fotografía de Estambul 2026 como «una gran experiencia de aprendizaje», destacando el alcance global del concurso, la alta calidad de las obras presentadas y la fuerza narrativa de las mismas.
«Formar parte de un concurso tan prestigioso es un gran honor», declaró Muheisen a la Agencia Anadolu (AA), señalando que la edición de este año contó con «decenas de miles de imágenes» que abarcan «historias de personas, historias del planeta, historias de criaturas» de todo el mundo.
Fotógrafo y fotoperiodista de National Geographic, ganador de dos premios Pulitzer, Muheisen ha dedicado décadas a documentar importantes eventos mundiales y crisis humanitarias, en particular historias de refugiados en diferentes continentes.
Subrayó que el proceso de selección se centró en la excelencia más que en la cantidad, enfatizando: «Se trataba de calidad, no de cantidad». “Logramos cubrir y seleccionar a los ganadores según la calidad y la fuerza de las imágenes… con una selección diversa que hace justicia a todo lo que sucedió en el mundo a lo largo de 2025”, dijo Muheisen.
Con más de dos décadas de experiencia en el campo desde 2001, Muheisen comentó que el proceso de evaluación fue exigente e inspirador, y explicó que el jurado siguió un proceso de evaluación en tres etapas: primero, revisiones individuales; luego, debates colectivos en línea; y finalmente, deliberaciones para determinar a los ganadores.
“El último proceso siempre es el más difícil”, dijo, describiendo cómo los miembros del jurado trabajaron en estrecha colaboración para identificar imágenes con “una historia muy poderosa” y “una técnica de captura muy avanzada”. “Para mí, cada fotografía que llegó a la final es ganadora”, enfatizó Muheisen.
Al reflexionar sobre la foto del año, «Gaza, sin esperanza», de Haitham Imad, Muheisen afirmó que la imagen ganadora —que muestra a un niño gravemente desnutrido en brazos de una mujer en una habitación de hospital en Gaza— destacó por su profundidad emocional y su mensaje universal.
«Pero esta foto fue única por la emoción que captura», dijo, resaltando la habilidad del fotógrafo para «capturar la luz, el momento, la emoción y, finalmente, la historia», y añadió que la imagen tuvo repercusión mundial al centrarse en los niños afectados por el conflicto, señalando que «cuenta una historia global: al fin y al cabo, los niños son las verdaderas víctimas de los conflictos y las guerras en todo el mundo».
Muheisen, quien lleva mucho tiempo documentando zonas de conflicto y crisis de refugiados, y es también el fundador de la Fundación Refugiados Cotidianos, abordó además los desafíos de fotografiar en zonas de guerra, haciendo hincapié tanto en los riesgos como en la importancia de la profesión.
“Como fotógrafo, cuando estás en una zona de guerra, te conviertes en un objetivo”, dijo, y añadió: “Antes se decía que, si ibas a una zona de conflicto, quizás también tendrías que llevar tu ataúd contigo por si acaso no volvías”.
A pesar de los riesgos, afirmó que el trabajo de los fotoperiodistas es “sagrado”. Sin las imágenes y fotografías capturadas, “el mundo sería un lugar oscuro”, sin nadie que contara historias ni registrara la historia, agregó.
Tras haber sido miembro del jurado anteriormente, Muheisen afirmó que esta experiencia con los Premios de Fotografía de Estambul le ofreció nuevas perspectivas. «Aprendí sobre historias que desconocía», comentó, añadiendo que revisar las obras presentadas «te abre los ojos a diferentes partes del mundo».
Señaló que el proceso lo impulsó a salir de su zona de confort, inspirándolo a explorar nuevos temas y enfoques narrativos.
De las 10 categorías del concurso, Muheisen indicó que la fotografía de vida cotidiana y los retratos fueron particularmente difíciles de evaluar. «Las imágenes de la vida cotidiana… siempre son un desafío porque son momentos fugaces que pasamos por alto y dejamos de percibir», explicó.
También destacó la dificultad de la fotografía de retrato, señalando que hay que «contar una historia completa a través de una sola imagen».
Muheisen enfatizó la importancia de la edición en las series fotográficas, describiéndola como fundamental para la narración visual. “Es muy importante, al contar una historia, cómo se quiere contarla”, afirmó, advirtiendo que “a veces una sola imagen puede arruinar todo el trabajo”.
Animó a los fotógrafos a buscar retroalimentación y orientación, y añadió: “Siempre busquen la ayuda de otros colegas. Una segunda opinión siempre es útil”.
Para Muheisen, la emoción sigue siendo un factor determinante a la hora de seleccionar imágenes impactantes. “Siempre me atrae la emoción. Si no siento nada… siento que el fotógrafo no logró transmitir la esencia de su obra”, declaró, señalando que una fotografía cautivadora atrae al espectador y fomenta una mayor conexión con la historia.
Muheisen también destacó el impacto general de concursos como los Premios de Fotografía de Estambul en la trayectoria profesional de los fotógrafos. «Ganar un concurso tan prestigioso abre muchas puertas», afirmó, señalando que los premios aumentan la visibilidad y brindan apoyo financiero para futuros proyectos.
Asimismo, indicó que estos concursos son fundamentales para los fotógrafos principiantes, ya que les ayudan a «aprender la ética» y a desarrollar sus habilidades narrativas.
Muheisen elogió el sistema de evaluación digital de Anadolu, desarrollado específicamente para el concurso por el equipo técnico de Anadolu, y lo describió como «uno de los mejores que he evaluado». «Fue rápido, sencillo y fácil de usar», comentó, destacando que la plataforma permitía a los miembros del jurado revisar las imágenes y garantizaba que ninguna propuesta pasara desapercibida.
También destacó el meticuloso trabajo detrás del concurso, afirmando que pudo conocer de cerca a las personas que lo organizan y su cuidadosa planificación, enfatizó que los Premios de Fotografía de Estambul no solo reconocen la excelencia, sino que también sirven como plataforma para el aprendizaje, la inspiración y la narración de historias a nivel global.
«Es inspirador, conmovedor y empoderador», dijo, y agregó que incluso como miembro del jurado, «se aprende de los ganadores».
*Traducido por Daniel Gallego.
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