Turquía, Análisis, Operación Fuente de Paz

Occidente se aferra a las mentiras que creó sobre el YPG

Washington se encargó de inflar al grupo terrorista pese a que esto iba en contra de la realidad sociológica sobre el terreno; vendió la ilusión de que esa organización era la única fuerza que podría luchar contra Daesh.

Ömer Behram Özdemir   | 16.10.2019
Occidente se aferra a las mentiras que creó sobre el YPG Grupo terrorista YPG/PKK. (Archivo Agencia Anadolu)

ESTAMBUL

Por: Omer Behram Ozdemir

La afirmación generalizada entre quienes se oponen a la Operación Fuente de Paz y aseguran que las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG), la rama siria de la organización terrorista PKK, sigue siendo la fuerza más efectiva en la lucha contra Daesh, es una clara muestra de la desinformación y más aún cuando argumentan que cualquier intervención para dañar al YPG interrumpirá la lucha contra Daesh.

La intervención militar en el este del Éufrates, cuyos preparativos llevaban mucho tiempo en marcha, finalmente comenzó la semana pasada. El inicio de la operación fue seguido inmediatamente por un coro de países encabezados por Estados Unidos que hicieron declaraciones contra de la operación autorizada por Ankara.

Como podemos ver claramente, lo que subyace a todas estas declaraciones son las tesis propagadas en los últimos años en varias plataformas internacionales influyentes donde se elogió y resaltó la "importancia" del YPG.

Cuando analizamos las críticas a la operación, encontramos que generalmente se basan en dos afirmaciones particulares. La primera es que el YPG es la fuerza más efectiva en la lucha contra Daesh y que esta lucha se verá obstaculizada si se realza una intervención contra el YPG. La segunda es la que vincula erróneamente al YPG con los kurdos e indica que esta organización representa a este pueblo.

En lo referente a la primera tesis, para legitimar la presencia de YPG en el área, la opinión pública occidental, especialmente los medios de comunicación de EEUU, crearon un tipo de narrativa sobre la lucha contra Daesh, un tipo de narrativa que solo fortalecía su propia versión de los hechos.

En estas versiones omitieron la verdad y es que no existieron otros actores, aparte de Turquía, que apoyaran a las fuerzas de oposición sirias en la sangrienta batalla contra Daesh en el último trimestre de 2013 y la primera mitad de 2014.

Las fuerzas de oposición sirias limpiaron el campo de Idlib y Lataquia de todos los elementos de Daesh sin apoyo aéreo. Sin embargo, en las regiones al este del Éufrates, y especialmente en Al Raqa​, Daesh derrotó a las fuerzas de la oposición con el apoyo del régimen de Al-Assad.

En ese momento el régimen sirio, como parte de su estrategia, dirigió sus ataques a zonas controladas por la oposición y no a los controlados por Daesh, una estrategia que continuó por años hasta la caía de Alepo.

Gracias a que el régimen de Al-Assad se hizo el de la vista gorda con Daesh y enfocó sus esfuerzos en atacar a la oposición, los militantes de Daesh pudieron recorrer la tierra libremente.

La conspiración del régimen de Al-Assad para constituir a las fuerzas de la oposición como su archienemigo y luego aplastarlas le abrieron las puertas a grandes extensiones de territorio a Daesh. Estas acciones fueron vitales para sentar las bases de una elección que se impondrá en la opinión pública occidental en los próximos años: "yo o Daesh".

Esta elección fue usada útilmente por el YPG para legitimar su presencia en la zona. Los cambios demográficos que ya estaban en marcha en Siria aumentaron aún más la velocidad, gracias a que el YPG tenía un "arma" muy significativa y que el régimen no: la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

"Legitimación" de Daesh

Estados Unidos brindó un enorme apoyo al YPG en forma de armas y municiones, así como entrenamiento militar, mientras que en el pasado se negó a darle apoyo a la oposición siria en su lucha contra Daesh en Alepo.

El resultado natural de este comportamiento fue la formación de un corredor del PKK, esto debido a que las fuerzas de oposición sirias perdieron territorio ante Daesh, territorio que terminó en las manos del YPG gracias al enorme apoyo aéreo entregado por EEUU.

Washington se encargó de alimentar al YPG, pese a que esto iba en contra de la realidad sociológica sobre el terreno, y al mismo tiempo, vendió a través de su enorme poder mediático la ilusión de que esta organización era la única fuerza que podría luchar contra Daesh.

Esta imagen se desmoronó cuando Turquía lanzó la Operación Escudo del Éufrates y Rama de Olivo que permitieron demostrar las verdaderas capacidades de la oposición siria en la lucha contra Daesh, cuando se les brindó el apoyo necesario. Al mismo tiempo revelaron cuán ineficaz fue el YPG en ausencia de apoyo aéreo de EEUU.

La segunda tesis señala que la intervención de Turquía está relacionada con la supuesta búsqueda de "ingeniería demográfica" en la región. Estos argumentos buscan legitimar al YPG al querer "comercializarlos" como los representante de los kurdos. En los medios internacionales a menudo se les llama (YPG) "los kurdos" de una manera muy generalizada.

Incluso se afirmó que una intervención militar en las áreas controladas por YPG resultaría en una tragedia demográfica. Esto, sin embargo, también es contrario a las realidades sobre el terreno.

Manbiy, Tal Abiad, Al Raqa, Hasaka y Dier ez-Zor, que actualmente están bajo el control de YPG, son predominantemente regiones árabes. Otros distritos importantes con poblaciones más pequeñas como Ras al-Ayn, Amuda, Qamishli y Kobane tienen poblaciones predominantemente kurdas. Sin embargo, con la excepción de Kobane, los otros distritos históricamente han brindado niveles muy bajos de apoyo político al YPG.

Esta organización se ha dedicado a la ingeniería demográfica a través de medios brutales para convertirse en la única fuerza a tener en cuenta en esta región, aunque es extremadamente difícil para el YPG mantener este territorio bajo control por mucho tiempo debido a su composición étnica e ideología.

Los informes de Amnistía Internacional y Human Rights Watch han documentado la ilegalidad de las acciones de YPG en los territorios árabes y los cambios demográficos que han provocado estas acciones.

Del mismo modo, hay muchos testimonios y materiales visuales que prueban que, en Amuda y Qamishli, dos de las primeras regiones de Siria en levantarse contra el régimen en 2011, los grupos armados que intervinieron en las manifestaciones antirregionales también estaban afiliados al YPG .

Las políticas opresivas de YPG, que no tolera una sola voz opositora en la población kurda, han llevado a miles de kurdos sirios a abandonar sus ciudades natales y han hecho imposible que surjan alternativas políticas en la región.

El proceso que se desarrolla ante nosotros muestra que en las próximas semanas y meses veremos muchos más intentos de manipulación y campañas de propaganda negra lanzadas por los partidarios occidentales del YPG. En estas campañas se buscará promover la idea de por qué se debe apoyar al YPG y se debe castigar a Ankara.

Por esta razón, debemos mantener nuestro enfoque en los aspectos no contados de la historia ficticia de que "el YPG es la única opción en la lucha contra Daesh y el único representante de los kurdos", una historia constantemente vendida a la opinión pública internacional.

*El escritor es asistente de investigación en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Sakarya y el Instituto de Medio Oriente (ORMER). Sus principales temas de investigación son Siria, Daesh y actores no políticos

*Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no reflejan necesariamente la política editorial de la Agencia Anadolu.

*Traducido por Juan Felipe Vélez Rojas.

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