Análisis

Las conmemoraciones en Srebrenica, insuficientes para aprender las lecciones pendientes

Más que una conmemoración anual, el genocidio de Srebrenica merece convertirse en un recordatorio de los peligros del extremismo y la intolerancia ultranacionalista que persisten en el continente europeo.

Enes Güzel   | 11.07.2020
Las conmemoraciones en Srebrenica, insuficientes para aprender las lecciones pendientes Familiares y voluntarios limpian las lápidas y tumbas de las víctimas de la masacre de Srebrenica en el cementerio de Potocari, previo a las fechas conmemorativas del 25 aniversario del genocidio de 1995. (Adem Mehmedovic - Agencia Anadolu)

Istanbul

Por: Enes Guzel*

Han pasado 25 años desde el genocidio de Srebrenica en el que las fuerzas serbobosnias asesinaron sistemáticamente a más de ocho mil hombres musulmanes jóvenes y adultos por su creencia en el Islam. Los crímenes del genocidio, que tuvo lugar el 11 de julio de 1995, constituye una de las páginas más oscuras de la historia de la humanidad. Dos tribunales internacionales procesaron los delitos. Es descrito como el incidente más grave de la historia europea desde la Segunda Guerra Mundial.

En los años previos a la desintegración de Yugoslavia, la retórica ultranacionalista se extendió, principalmente entre los serbios de Bosnia. Cuando estalló el conflicto a principios de los años noventa, la población de Bosnia y Herzegovina ya estaba expuesta a la intolerancia y el odio.

En 1995, las tropas serbobosnias estaban bajo el mando del general Ratko Mladic, quien apoyado por unidades paramilitares de la vecina Serbia, atacó la población de Srebrenica. En la ciudad vivían alrededor de 24 mil personas antes de la guerra, y en ese momento albergaba a unos 60 mil después de que otros refugiados llegaran tras el estallido de la Guerra de los Balcanes.

Ver también: UE: 'El Genocidio de Srebrenica continúa siendo una herida abierta en el corazón de Europa'

Srebrenica se había convertido en un campo de concentración abierto que se enfrentaba al miedo, al hambre y a enfermedades interminables.

A pesar de las atrocidades y masacres que se produjeron en toda Bosnia, el Consejo de Seguridad de la ONU, que sólo pudo prohibir la venta de armas en 1991, no pudo desempeñar un papel eficaz en este período. Por otro lado, los Estados Unidos, Reino Unido y Francia permanecieron indiferentes ante la situación. Mientras tanto, Alemania apoyó activamente a Croacia y Eslovenia, ignorando los acontecimientos en Bosnia y Herzegovina, cosa que alentó aún más al Ejército serbio.

En consecuencia, cuando los serbios bajo el mando de Ratko Mladic intensificaron sus ataques contra Srebrenica, el embargo de armas sólo sirvió para impedir que los musulmanes bosnios se armaran. Además, el armamento ligero en manos de los musulmanes de Srebrenica fue recogido por las fuerzas de paz de la ONU. Los llamados hechos por los musulmanes para reclamar sus armas recolectadas para defenderse fueron rechazados por el comandante holandés nombrado por la ONU, Thom Karremans.

El 11 de julio de 1995, Karremans entregó Srebrenica a los serbios de Bosnia, dejando desprotegida a toda la población civil que se había acumulado en un "refugio seguro" designado por la ONU para enfrentar su destino. Posteriormente, las fuerzas serbobosnias capturaron 10.000 personas y comenzaron a matar a los prisioneros por orden de Mladic. Un total de 8.372 niños y hombres fueron asesinados en la masacre que duró cinco días.

Ratko Mladic, quien dirigió la masacre, declaró en la víspera de una fiesta serbia que regaló esta ciudad a la nación serbia. Y agregó "Finalmente, es hora de vengarse de los turcos en estas tierras"[1], refiriéndose a los musulmanes bosnios como "turcos" y como una estratagema retórica para marginarlos y 'demonizarlos'.

Como los bosnios son también un pueblo eslavo, los planificadores del genocidio de los serbiosbosnios no pudieron usar la carta étnica. Sin embargo, desde que los bosnios eligieron el Islam como su religión en el siglo XV, los fanáticos ultranacionalistas, como el General Mladic y Slobodan Milosevic, los etiquetaron como "turcos".

A sus ojos, los musulmanes bosnios habían traicionado a sus compatriotas al convertirse al Islam. El adjetivo "turco" significaba metafóricamente musulmán en los Balcanes, debido al largo dominio otomano en la región en el pasado. Por lo tanto, el odio religioso incentivó el conflicto en Bosnia y Herzegovina. Cuando las milicias serbobosnias comenzaron a masacrar a los bosnios, lo hicieron con la convicción de que se estaban vengando de los "turcos".

Creciente odio antimusulmán en Europa

Desgraciadamente Bosnia fue solo un microcosmos de la situación de los musulmanes en Europa, que parece no haber aprendido nada de esta desgarradora experiencia. Hoy en día, los musulmanes se enfrentan a todo tipo de odio y discriminación religiosa en varias partes de Europa.

El creciente fanatismo antimusulmán hacia la población de esa religión en Europa es alarmante. Incidentes como los ataques físicos a mujeres musulmanas que usan el velo, crímenes de odio y actos de vandalismo contra mezquitas están en aumento. El año pasado, un total de 871 ataques dirigidos a los musulmanes o sus instituciones tuvieron lugar en Alemania [2].

Ver también: Familias entierran a parientes víctimas del genocidio de Srebrenica de 1995

Los extremistas de derecha y los ultranacionalistas en Europa señalan a los musulmanes como el "nuevo enemigo". Por muy diferente que sea la situación en cada uno de los países europeos, hay un núcleo que conecta a todos los populistas de derecha: el odio antimusulmán. Estos puntos de vista radicales se han extendido de manera aterradora en toda la sociedad europea. Los ataques terroristas de extrema derecha han aumentado en un 320% en los últimos cinco años en toda Europa [3].

Al igual que en Srebrenica, la mayoría de los países europeos se hacen los de la vista gorda ante estos actos de prejuicio antimusulmán, como lo hicieron hace 25 años cuando se produjo un genocidio en el corazón de Europa. Es más, los partidos de extrema derecha construidos en torno a la islamofobia han sido incorporados, y sus políticas de odio han alimentado la retórica y las políticas de los partidos de centro en toda Europa.

El genocidio de Srebrenica debería ser una lección antes de que sea demasiado tarde

Europa conmemora cada 11 de julio como el Día del Recuerdo de las víctimas del genocidio de Srebrenica. Sin embargo, el genocidio de Srebrenica merece algo más que una pequeña conmemoración ceremonial que se celebra una vez al año. Europa debe asegurarse de que se convierta en una lección duradera y en un recordatorio de los peligros del extremismo y la intolerancia ultranacionalista.

No cabe duda de que las matanzas en toda Bosnia y Herzegovina, así como el genocidio de Srebrenica, podrían haberse evitado si los países europeos hubieran actuado con rapidez y decisión para ejercer su influencia a fin de frenar el odio religioso y el ultranacionalismo en los Balcanes.

Si la Unión Europea quiere asegurarse de que nunca más vuelvan a ocurrir crímenes tan horrendos en Europa, debe hacer frente a todas las formas de xenofobia, incluido el odio antimusulmán. Todavía hay una oportunidad de actuar antes de que sea demasiado tarde.

*El escritor es investigador adjunto del Centro de Investigación Mundial de la TRT. Actualmente es estudiante de doctorado en la Universidad de Estambul en ciencias políticas y relaciones internacionales. Su principal área de investigación es la política europea y del Reino Unido.

* Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente la política editorial de la Agencia Anadolu.

*José Ricardo Báez contribuyó con la redacción de esta noticia.

[1] https://in.reuters.com/article/warcrimes-mladic-newsmaker/once-triumphant-bosnian-serb-commander-mladic-reduced-to-frail-genocide-defendant-idINKBN1DL2XY

[2] https://www.dw.com/en/over-800-attacks-on-muslims-reported-in-germany-in-2019/a-52947761

[3] https://www.trtworld.com/europe/the-five-bloodiest-far-right-terrorist-attacks-in-europe-33965

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