Política, Análisis

La era de Trump se tambalea hacia su fin... por ahora

La sociedad estadounidense y su sistema político experimentan profundas dificultades, aunque hablar de “guerra civil” parece una interpretación histérica y errónea de la situación actual.

Dr. Adam McConnel   | 13.01.2021
La era de Trump se tambalea hacia su fin... por ahora Queda por ver si el desorden en Washington DC consolidará o socavará su popularidad, pero las encuestas realizadas horas después de los eventos indican que el apoyo republicano a las acciones de Trump se mantiene fuerte. (Nuri Aydın - Agencia Anadolu)

ESTAMBUL

Por: Adam McConnel*

Si los días 6 y 7 de enero en Estados Unidos hubieran transcurrido en circunstancias normales, muchos medios de comunicación estadounidenses habrían hecho referencia a canciones famosas como Sweet Georgia Brown o Georgia on my mind. Los candidatos del Partido Demócrata ganaron la segunda vuelta de las elecciones del Senado en el estado de Georgia, en un final sorpresa y con un margen estrecho.

Con este resultado, el Partido Demócrata logra el control del Congreso aunque el Senado esté dividido en partes iguales entre los senadores de ambos partidos. Esto se debe a que el voto de desempate lo emite la vicepresidente, la demócrata Kamala Harris.

El clima político actual hace que este equilibrio sea tenue. Asumiendo que ningún senador republicano rompa filas, los demócratas se verán obligados a mantener una disciplina de asistencia total en las votaciones críticas. En este momento, los militantes del Partido Demócrata celebran este resultado improbable, pero parece dudoso que un Partido Demócrata desgastado por serios conflictos internos pueda convertir una ventaja tan pequeña en resultados legislativos concretos.

Los observadores turcos se centrarán en el senador demócrata de Nueva York, Chuck Schumer, conocido en Turquía por ser simpatizante de Fetullah Gulen, quien asumirá el liderazgo de la mayoría del Senado. El mandato de Schumer no será fácil. Anticipándose a la nueva mayoría reducida de los demócratas en el Senado y a la posible desilusión, han comenzado a aparecer artículos que cuestionan la capacidad de liderazgo de Schumer para unir a los demócratas en el Senado [1].

En la Cámara de Representantes, el Partido Demócrata conserva su mayoría de noviembre, pero sufre graves reveses. Los republicanos prevén recuperar la cámara en 2022, lo que significa una postura política aún más agresiva durante los próximos dos años. En otras palabras, las tensiones políticas en el Congreso no muestran ningún signo de alivio.

La invasión del Capitolio

El pasado miércoles, las referencias a la cultura popular no estaban en la mente de la mayoría de los estadounidenses. Mientras el recuento de los votos de las elecciones de Georgia llegaba a su fin, los partidarios del presidente Donald Trump se reunieron en Washington DC a medida que avanzaba el día y los resultados se hacían oficiales. Trump pronunció un discurso provocador en el que instó a sus seguidores a tomar las riendas de la situación [2]. Cuando la muchedumbre empezó a abrirse paso hacia el edificio del Capitolio, se produjo el caos. Durante el altercado, varias personas perdieron la vida.

Por el momento, es difícil medir las repercusiones políticas de estos acontecimientos. La presidencia de Trump termina en una semana, en el caso de que no sea acusado y condenado por el Congreso antes de esa fecha, pero seguirá siendo el foco de pasiones políticas intensas, ya sea que lo juzguen, lo encarcelen o se presente a las elecciones presidenciales de 2024. Sospecho que parte del comportamiento de Trump está diseñado para una posible candidatura en 2024. Después de todo, la campaña para 2024 comenzará inmediatamente después de las elecciones intermedias de 2022, es decir, en noviembre del próximo año.

Ver también: ¿Por qué se considera que la seguridad en el Capitolio de EEUU el 6 de enero fue “un fracaso”?

Si la Cámara destituye a Trump, el Senado puede condenarle sin prohibirle volver a ocupar el cargo [3]. Más importante aún, la condena en el Senado no está garantizada, ya que los dos nuevos senadores demócratas de Georgia no prestarán juramento hasta finales de este mes, mientras que Harris no asumirá el cargo hasta el 20 de enero, momento en el que Trump dejará de ser presidente.

La única forma de que Trump sea condenado y destituido al mismo tiempo por el Senado es que los demócratas convenzan a una parte considerable de los republicanos, cosa que no lograron anteriormente. La condena y destitución del presidente requiere el voto de dos tercios de los senadores presentes, potencialmente 65 de 98 votos, pero los demócratas tendrán solo 48 miembros en el Senado durante la próxima semana. Algunos expertos argumentan que un presidente puede ser acusado, condenado y destituido de su cargo incluso después de que haya abandonado su cargo [4]. Si Trump es juzgado en el Senado después del 20 de enero, los demócratas aún necesitarán 67 votos para condenarle. Al final, los acontecimientos recientes hacen que la condena de Trump en el Senado parezca más posible, pero ciertamente no un resultado inevitable.

Aquellos que siguen los medios estadounidenses habrán notado que la 25ª enmienda a la Constitución de los Estados Unidos aparece en la discusión. Los demócratas y los medios afines a estos presionan al vicepresidente Mike Pence para que invoque esta enmienda, ya que la condena del Senado aún no es segura. Esta enmienda, originalmente pensada como un parche legal en caso de que un presidente no pudiera desempeñar su labor (el asesinato del presidente John F. Kennedy fue el evento que originó la formulación y aprobación de la enmienda), habilita al vicepresidente, con el consentimiento de la mayoría de los miembros del gabinete o del Congreso, para hacerse cargo de las funciones presidenciales mediante una declaración al Congreso. En otras palabras, los demócratas ven esta enmienda como otra ruta para expulsar a Trump de la Casa Blanca lo más rápido posible. El liderazgo demócrata de la Cámara de Representantes planea aprobar una demanda oficial para que Pence tome medidas constitucionales, pero los informes indican que Pence se opone a tal medida.

Tampoco está claro qué efecto tendrán estos eventos en la sociedad estadounidense. Trump obtuvo diez millones de votos más hace dos meses que en 2016, lo que significa que cuenta con el apoyo de una gran parte de la sociedad estadounidense. Queda por ver si el desorden en Washington DC consolidará o socavará su popularidad, pero las encuestas realizadas horas después de los eventos indican que el apoyo republicano a las acciones de Trump se mantiene fuerte. Acusar, condenar y prohibir a Trump ocupar un cargo adicional también lo convertiría en un mártir para muchos (¿o la mayoría?) de los 74 millones de personas que votaron por él, una perspectiva inquietante.

Aunque no espero serios desórdenes, la sociedad estadounidense y su sistema político experimentan profundas dificultades. Hablar de “guerra civil” parece una interpretación histérica y errónea de la situación actual. Durante todo el año pasado se produjeron protestas callejeras continuas en torno al racismo endémico en la sociedad y la cultura estadounidenses. Trump es simplemente la manifestación actual de las tendencias en la sociedad y la política estadounidenses que se han estado desarrollando durante décadas. La trayectoria general de la sociedad estadounidense es inquietante, y lo ha sido durante décadas.

Poca simpatía en Turquía

A medida que se desarrollaban los eventos en Washington durante la tarde y noche del 6 y 7 de enero, y mientras examinaba los diversos informes, trinos y artículos que aparecían, mis pensamientos se desviaban continuamente hacia cómo se percibirán estos eventos en las sociedades globales. En Turquía, los informes se caracterizaron por la conmoción: "¿¡Eso está sucediendo en Estados Unidos !?" o el ‘schadenfreude’, el sentimiento de alegría o satisfacción generado por el sufrimiento, infelicidad o humillación de otro, dirigido especialmente a las deplorables posturas adoptadas contra Turquía por funcionarios de las administraciones republicanas y demócratas en las últimas décadas.

Los comentarios más incisivos que vi en las redes sociales turcas fueron insultos dirigidos a los funcionarios estadounidenses que prometieron procesar judicialmente a los instigadores del intento de “golpe de Estado” del 6 de enero en Washington con todo el peso de la ley. Los observadores turcos señalaron de inmediato que, durante los últimos cuatro años, Estados Unidos ha protegido a los autores del intento de golpe de Estado fallido del 15 de julio de 2016 en Turquía, negándose a extraditar a Fetullah Gulen o a cualquiera de los muchos otros miembros de la organización terrorista FETO que actualmente residen en Estados Unidos.

El pasado jueves por la mañana, la junta editorial de The New York Times (NYT) publicó un artículo en el que exigía acciones contra Trump por incitar “a sus seguidores a la violencia" [6]. En Turquía, el exlíder del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), Selahattin Demirtas, hizo exactamente lo mismo en octubre de 2014 y se perdieron más de 50 vidas en el pogromo resultante. Pero el NYT, y otros medios estadounidenses y europeos, tratan a Demirtas como una especie de "héroe de la democracia", instando constantemente a su puesta en libertad.

El bloqueo de Twitter, Facebook y otras redes sociales de los perfiles de Donald Trump se justifica por haber publicado una "serie de mensajes inexactos e incendiarios" [7]. Sin embargo, cuando los tribunales de un Estado extranjero, como Turquía, bloquean cuentas en las redes sociales por la misma razón, ese Estado y/o Gobierno es sometido a un aluvión internacional de críticas, casi invariablemente dirigidas por el NYT, por “violar normas democráticas”.

Los estadounidenses deberían entender, de manera inequívoca, cómo percibe la mayoría del mundo el bloqueo de las cuentas de Trump en las redes sociales y las cuentas de sus seguidores en redes sociales como Parler, y cómo estas están amenazadas por las empresas que proporcionan estas plataformas. Esta es una advertencia de que las mismas empresas podrían hacer lo mismo con cualquier otro político en el mundo que irrite a Estados Unidos, incluso con los jefes de Estado. Ya han aparecido análisis que condenan exactamente estas acciones [8].

Además, el pueblo turco ahora comprende perfectamente la problemática tan vital que supone la seguridad y privacidad de los datos personales en nuestra era. Por lo tanto, la idea de desarrollar aplicaciones turcas destinadas a reemplazar a Twitter, WhatsApp, etc., con el propósito de mantener los datos de los usuarios turcos bajo control turco, está ahora en pleno apogeo. Turquía ha aprendido a las malas lo que sucede cuando sus datos están bajo el poder de otra persona.

Fantasmas

"De repente, el chico del gerente asomó su insolente cabeza negra por la puerta y dijo con un tono de desprecio mordaz: 'Mistah Kurtz está muerto'" (Joseph Conrad, Heart of Darkness).

Más allá de Turquía, mi mente también se centró en otros nombres y lugares, donde la malversación y la ignorancia estadounidenses intentaron destruir, o lograron destruir, las aspiraciones democráticas de las sociedades locales y sus líderes electos, con consecuencias devastadoras a largo plazo para esas sociedades: Mohammed Mosaddeq, Salvador Allende, Patrice Lumumba, incluso Hugo Chávez.

Me pregunto qué pensarían estas personas, quienes fueron elegidas por sus ciudadanos y removidas del poder por la intervención de Estados Unidos en la política de sus países (aunque Chávez derrotó los intentos de golpe de Estado en su contra), si estuvieran vivas hoy. No podría imaginarme que alguno de ellos sintiera 'schadenfreude'. En cambio, me parece que todos señalarían la facilidad y la prisa con la que Estados Unidos abandonó sus ideales, cegado por la ignorancia de otras culturas y el miedo, y autojustificándose con la “democracia” e intereses cínicos.

La semana pasada, los medios estadounidenses canalizaron hábilmente a sus lectores nacionales las diversas expresiones de conmoción y horror expresadas con simpatía por los observadores internacionales, especialmente los europeos. No obstante, la realidad es que una gran parte del mundo mira con el "desprecio mordaz" del chico del gerente en la novela de Conrad, o incluso con desinterés. Muchos países han sido sometidos a la brutalidad y violencia de la política exterior de Estados Unidos. Sociedades enteras están familiarizadas con Estados Unidos, no a través de sus ideales democráticos, sino a través de las bombas lanzadas sobre sus ciudadanos y la manipulación, a menudo violenta, de sus sistemas políticos nacionales. Para aquellos que tienen experiencia directa del comportamiento imperial estadounidense, es difícil sentir compasión.

Al final, como ciudadano estadounidense que ha vivido en Turquía durante más de veinte años, mi esperanza es que los acontecimientos actuales en Estados Unidos hagan que los políticos estadounidenses sean más circunspectos en su acercamiento a los países extranjeros. Deben entender que, por difícil que sea explicar cómo la sociedad estadounidense llegó al punto que hemos presenciado en días anteriores, es aún más difícil comprender la dinámica sociopolítica de las sociedades extranjeras. Pero a pesar de las cálidas perogrulladas que Joe Biden, Antony Blinken y Jake Sullivan enunciaron como objetivos de su política exterior durante la campaña electoral, tengo pocas esperanzas de que se produzca un cambio significativo en la política exterior de Estados Unidos durante su administración.

Entonces, cuando Biden nombra a una serie de funcionarios de la era de Barack Obama para puestos de política exterior, y especialmente cuando nombra a Brett McGurk como a su hombre clave en el Consejo de Seguridad Nacional para el Oriente Medio y África del Norte [9], las únicas palabras que me vienen a la mente son las últimas de Kurtz: “Horror, horror".

1] https://www.politico.com/news/2021/01/07/chuck-schumer-georgia-senate-455446

[2] https://abcnews.go.com/Politics/trump-told-supporters-stormed-capitol-hill/story?id=75110558

[3] https://www.politico.com/magazine/story/2019/09/25/congress-should-remove-trump-from-office-but-let-him-run-again-228228

[4] https://www.nbcnews.com/politics/donald-trump/can-trump-be-tried-senate-impeachment-charges-even-after-he-n1253544

[5] https://www.aa.com.tr/en/americas/analysis-and-now-for-the-biden-era/2061848

[6] https://www.nytimes.com/2021/01/06/opinion/trump-capitol-dc-protests.html?action=click&module=Opinion&pgtype=Homepage

[7] https://www.nytimes.com/2021/01/06/technology/violence-election-capitol-hill-social-media.html

[8] https://www.nytimes.com/2021/01/08/technology/trump-misinformation-superspreaders.html

[9] https://www.nytimes.com/2021/01/05/us/politics/biden-national-security-state-officials.html

*Las opiniones expresadas en este artículo son propiedad del autor y no reflejan necesariamente la política editorial de la Agencia Anadolu.

*El autor enseña historia turca en la Universidad Sabanci de Estambul. Tiene una maestría y un doctorado en historia de la misma universidad.

*Traducido por Daniel Gallego.

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